13 de diciembre 2010 - 00:00

Apura Garré los ascensos y traslados antes de partir

Nilda Garré
Nilda Garré
Nilda Garré continuaba ayer ordenando papeles en el Ministerio de Defensa, mientras al mismo tiempo preparaba su todavía inconcluso gabinete en el nuevo Ministerio de Seguridad. Tampoco fue confirmado por el Gobierno, ni por la interesada, que su reemplazante sea la mendocina Marita Perceval. Dos historias juegan en contradicción con su postulación como ministra: en las cercanías de Perceval reconocen que ésta sería la tercera vez que Cristina de Kirchner piensa en ella para Defensa, por lo que desconfían hasta último momento, aunque su nombre esté casi confirmado. Pero a su favor juega que en esas otras oportunidades fue Néstor Kirchner quien la vetó.

Garré quiso dejar ayer preparadas todas las carpetas referidas a ascensos y movimientos en las fuerzas, una actividad que fue central en su estrategia de administración en Defensa.

De hecho, se va de la cartera en medio de una polémica por haber pasado a retiro a un largo listado de oficiales, algunos de los cuales fueron vetados durante dos promociones sólo por su relación de parentesco con otros militares. Esas decisiones todavía siguen generando un conflicto en el Congreso.

Pero más allá de ese orden político-administrativo, la ministra tiene otros problemas que enfrentar. Se sabe que se llevará al nuevo ministerio a su hermano Raúl, imprescindible hasta ahora en su gestión, pero sigue siendo una incógnita el nombre clave para la nueva estructura que anoche seguía diseñando: el encargado del área de seguridad.

La tarea incluía el armado del listado de quienes pasarán a retiro, que incluye al propio jefe de la Policía Federal, Néstor Valleca.

Aporte

Obsesionada, como todo peronista, por las artes del espionaje, Garré debe definir en estas horas el aporte que hará en esa materia en la Federal. Sabe, por conocimiento propio, el impacto que pueden tener errores en esa área. Siendo funcionaria del Gobierno de Fernando de la Rúa tuvo que enfrentar a la Justicia por haber revelado la identidad del «testigo C», un ex funcionario iraní que había declarado en la causa AMIA con el compromiso del Gobierno de mantener el secreto.

Hay otras cuestiones que enfrenta por estas horas la nueva ministra. Cristina de Kirchner se vio forzada, por ejemplo, a firmar un DNU para modificar una vez más la Ley de Ministerios incorporando el de Seguridad, que hasta ahora funcionaba como una secretaría dentro de Justicia, la cartera que lidera Julio Alak.

Esa modificación debió haber pasado por el Congreso, más cuando se aumentará el número de carteras, que hoy está en 14, para que fuera sancionada por ley. Pero por otro lado, Cristina de Kirchner ha tenido una clara historia desde 2007 hasta ahora en modificar la Ley de Ministerios por decreto.

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