Ayer, el PSUV abrió una línea telefónica y un correo electrónico para que sus militantes denuncien a los "infiltrados" dentro de la organización, en medio de las crecientes críticas internas a Maduro.
"El militante que esté fomentando la desunión debe ser denunciado a través de: [email protected], y vía sms (mensaje de texto) al 04169425792", escribió el vicepresidente del partido y asuntos electorales, Francisco Ameliach, en su cuenta de Twitter. "El enemigo que más nos hace daño es el enemigo interno. Es aquel que dice que es chavista y no es chavista", agregó.
El también gobernador de Carabobo no precisó cómo serán procesados o castigados quienes sean denunciados.
La inédita disposición, cuya entrada en vigencia coincide con las elecciones internas del 23 de noviembre para escoger la nueva estructura partidaria, fue fomentada por los más altos funcionarios del chavismo y del Gobierno, el presidente Maduro y Cabello, quienes meses atrás emprendieron una cruzada contras las voces críticas dentro del oficialismo, sobre todo aquellas que cuestionan las políticas económicas y en materia de seguridad, recordó el diario TalCual.
Desde hace un año son frecuentes las menciones del mandatario contra "los divisionistas", a quienes suele calificar de personas "que aunque se vistan de rojo-rojito, tienen los antivalores del capitalismo en el cerebro".
La implementación de las líneas de denuncia tuvo lugar diez días después de que Cabello advirtiera a los militantes que "si entre las bases eligen a un disidente como jefe o encargado de una posición (en relación con las elecciones internas) estamos traicionando la revolución, la confianza del pueblo y de Maduro". El PSUV tiene además que designar a sus candidatos para los comicios legislativos del próximo año.
Por ello, para evitar esa situación pidió que toda persona que ande en plan de molestia sobre el marchar económico sea considerado un "traidor", "escuálido" o de la "ultraderecha" y sea denunciado.
Las declaraciones, y las medidas tomadas en consecuencia, tienen como blanco el movimiento interno chavista Marea Socialista, que encabeza las críticas internas contra Maduro, también presidente del PSUV. La corriente dijo que "están dadas las condiciones para un segundo Caracazo", es decir, un grave estallido social.
Esa tendencia está dirigida por los exministros de Finanzas, Jorge Giordani, y de Educación, Héctor Navarro, quienes fueron expulsados del partido luego de la publicación de sendas cartas donde cuestionaban el liderazgo del jefe de Estado y su capacidad para resolver los mayores problemas del país: una inflación anualizada del 96% (según datos privados, ya que hace dos meses que el índice oficial no se divulga), escasez crónica de productos básicos -fomentada por la falta de divisas que causa la mala gestión de la petrolera estatal PDVSA- e índices de criminalidad de los más altos del planeta, 53,7 homicidios cada 100.000 habitantes. Lo acusan además de alejarse de los lineamientos de Hugo Chávez.
Otro sector interno que entró en conflcito con Maduro y Cabello es el de los militares que responden al general Miguel Rodríguez Torres, removido del Ministerio del Interior luego de un enfrentamiento entre un comando policial y un "colectivo" chavista que dejó a cinco miembros del movimiento civil armado muertos.
La popularidad de Maduro se deterioró rápidamente en sus casi dos años de mandato. Sólo 30% de los venezolanos aprobó su gestión en septiembre, desde el 55% que lo apoyaba cuando ganó la presidencia en abril de 2013, según la firma Datanálisis.
| Agencias DPA y Reuters, y Ámbito Financiero |


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