1 de octubre 2010 - 12:46

Arenga de Lula para el domingo: "Votar a Dilma es votarme a mí"

BUSCA QUE LA DISPUTA SE RESUELVA EN PRIMERA VUELTA. SE ELIGEN TAMBIÉN DIPUTADOS, SENADORES Y GOBERNADORES

Militantes de la candidatura de Dilma Rousseff y de la ecologista Marina Silva se cruzaron frente a la Estación Central de Río de Janeiro
Militantes de la candidatura de Dilma Rousseff y de la ecologista Marina Silva se cruzaron frente a la Estación Central de Río de Janeiro
San Pablo - Hasta el último minuto, la figura de Luiz Inácio Lula da Silva fue la dominante de la campaña electoral brasileña. El mandatario volcó todo lo que pudo el peso de su popularidad para que la oficialista Dilma Rousseff supere el 50% de los votos y pueda evitar la segunda vuelta.

Mientras se calentaban los motores para el debate televisivo protagonizado por Rousseff, su principal contrincante, José Serra (PSDB, centroderecha), la líder del Partido Verde, Marina Silva (PV, centroizquierda), y Plínio Sampaio (PSOL, izquierda), el presidente participó de un spot televisivo en el que afirmó que «votar a Dilma es votarme a mí».

Lula no ahorró su presencia, aunque su excesiva participación en actos proselitistas causó polémica e incluso le costó seis multas del Tribunal Superior Electoral (TSE).

Gracias a su vigorosa participación logró que la ex ministra de la Casa Civil (jefa de Gabinete), vista hasta hace poco por los brasileños y la comunidad internacional como una funcionaria con poca proyección política, ascendiera vertiginosamente en las encuestas.

Como contrapartida, Serra, en cuyas espaldas recae una carrera política de renombre, vio cómo con los días se desmoronaban las posibilidades de acceder a la presidencia, al punto de que en su propio bastión político, el estado de San Pablo, la balanza se inclinó a favor de su rival, según los sondeos. Si Rousseff gana en las grandes ciudades del centro y sur del país, se acrecientan sus posibilidades de triunfar sin necesidad de acudir al balotaje, lo que no logró Lula en las dos oportunidades en que fue electo. Se requiere el 50% de los votos válidos, descartando los blancos y los nulos.

San Pablo, capital del estado homónimo, exhibe no obstante un núcleo de opiniones adversas a Lula, o al menos distantes, como refleja su gran prensa. «Personalmente no he sentido una gran diferencia con Lula en el poder, pero en las estadísticas se habla de un incremento de ingresos para gran parte de la población, sobre todo la del Norte», la más pobre, enfatizó a este diario Juliana, una ejecutiva del Banco Itaú en plena Avenida Paulista. «Sobre esa base voy a votar a Dilma; no me convencen las demás opciones», afirmó, lo que da cuenta de un voto poco convencido que parece resignado a lo inevitable.

A pocos metros, Francisco atiende un prolijo quiosco de revistas. «En esta campaña escuché más al presidente que a los otros candidatos, yo no sé si realmente eso es bueno; todo gira sobre su imagen, no se habla de las propuestas».

«Votar a Dilma es como votarme a mí y con la seguridad de que habrá un Gobierno mejor» que el actual, afirmó Lula en una nueva propaganda del Partido de los Trabajadores (PT) transmitida por radio y televisión. «Al igual que a mí, a Dilma le gustan los pobres, respeta la vida, la paz y las libertades religiosas», concluyó.

«Hoy es el último día de los programas electorales. El domingo decidiremos entre dos modelos muy diferentes. El nuestro ya lo conocen: es el que puso a Brasil a marchar hacia adelante», agregó Rousseff inmediatamente en el aviso.

Al cierre de esta edición comenzaba en Río de Janeiro el último cara a cara de los candidatos por el canal TV Globo, muy esperado por el electorado. Las respectivas campañas se juegan en estos debates sus mejores cartas, ya que debido a la inmensidad geográfica y el alto nivel de analfabetismo, la propaganda electoral televisiva es la mejor herramienta para llegar a todos los rincones y clases sociales.

Por lo pronto, los resultados arrojados por las encuestas seguían congelados tanto para la candidata de Lula, que obtendría entre un 47% y un 50% de los votos, como para Serra (26%-28%).

«El lunes nadie va a descansar. Descanso de la campaña sólo en noviembre, porque todavía tenemos que trabajar mucho», insistió Serra en referencia al balotaje, que tendría fecha para el 30 de noviembre. Este domingo, 135 millones de personas serán convocadas a las elecciones, que además de la presidencia decidirán la totalidad de la Cámara de Diputados, 51 de 84 miembros del Senado y las 26 gobernaciones.

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