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Armas nucleares, químicas, biológicas y misiles, el menú de la cumbre de Trump y Kim
La histórica reunión de deshielo estaba repleta de incógnitas. De la agenda fue excluida la situación de los derechos humanos en Corea del Norte.
PRIMER PASO. El apretón de manos entre Donald Trump y Kim Jon Un fue seguida por millones de personas.
El lunes por la noche, el líder norcoreano, que dirige uno de los países más herméticos del mundo, disfrutó de una salida por Singapur, cuyos lugares turísticos más emblemáticos visitó, visiblemente encantado.
El arsenal nuclear norcoreano, que provocó una serie de sanciones de la ONU a lo largo de los últimos años, era la cuestión central de las conversaciones.
El jefe de la diplomacia estadounidense Mike Pompeo, que se entrevistó dos veces con Kim Jong Un en poco tiempo, aseguró ayer que las conversaciones entre Washington y Pyongyang habían avanzado rápidamente en los últimos encuentros y dijo ser "muy optimista en cuanto a las posibilidades de éxito".
Pompeo afirmó que Estados Unidos estaba dispuesto a aportar a Corea del Norte "garantías de seguridad únicas, diferentes" de las propuestas hasta ahora, a cambio de una desnuclearización "completa, comprobable e irreversible".
Corea del Norte, que multiplicó desde 2006 los ensayos nucleares y balísticos, se declaró a favor de la desnuclearización aunque nunca entró en detalles sobre la forma de llevarla a cabo, si bien los expertos coinciden en una serie de pasos (ver recuadro aparte).
La incógnita ahora es saber si, a pesar de los preparativos caóticos y de las señales a veces contradictorias enviadas por la administración Trump, el atípico presidente norteamericano logrará lo que ninguno de sus predecesores consiguió.
Analistas e historiadores creen que existe una posibilidad pero recuerdan que el régimen de Pyongyang tiene un historial de promesas incumplidas. En 1994 y en 2005 se cerraron acuerdos que nunca se aplicaron.
"Trump cantará probablemente victoria sea cual sea el resultado de la cumbre, pero la desnuclearización de la península coreana es un proceso que llevará años", considera Kelsey Davenport, de la Arms Control Association. La "verdadera prueba" será "la adopción o no por Corea del Norte de medidas concretas para reducir la amenaza que representan sus armas nucleares".
El jefe de la diplomacia estadounidense asegura, sin embargo, que la situación es totalmente distinta esta vez y que el encuentro dará sus frutos. "Sólo hay dos hombres que pueden tomar decisiones de semejante importancia. Esos dos hombres estarán sentados en la misma habitación", afirmó Pompeo en la víspera de la cumbre.
| Agencias AFP, y Reuters |
y Ámbito Financiero


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