5 de junio 2018 - 00:00

Armas soviéticas y francotiradores listos para matar

Masaya (Nicaragua) - Los manifestantes antigubernamentales atrincherados en la ciudad nicaragüense de Masaya no están seguros de quiénes les están disparando desde arriba, pero sí que están bien entrenados y que tiran a matar.

El terror reinó en esta ciudad todo el fin de semana. Los residentes, armados con morteros caseros, lucharon contra la Policía y las bandas progubernamentales, a las que acusan de saquear e incendiar la ciudad.

Con adoquines, muebles, chapas y cualquier otra cosa a su alcance, han construido barricadas en casi todas las calles de esta ciudad de 100.000 habitantes.

Hasta ahora han combatido con éxito contra las fuerzas de seguridad del presidente Daniel Ortega desde que comenzaron las protestas antigubernamentales el 18 de abril. Pero poco pueden hacer con los francotiradores que, según dicen, atacan desde posiciones en el centro de la ciudad.

"A un vecino mío le metieron un balazo en el pecho esta mañana", aseguró el sábado Jonhatan José, de 47 años, en el mercado de artesanos, ahora incendiado. "Fue un francotirador, por el tipo de hueco. Grande", dijo.

Al otro lado del mercado, que los residentes acusan a la Policía antidisturbios de haber calcinado, Armán García, un fornido manifestante que usa un pañuelo rojo como máscara, afirmó que "no hay nada que hacer" si te ve un francotirador. "Son gente preparada, gente especializada, que los tiros son exactamente letales. Son a la cabeza, abdomen, tórax", explica el hombre de 37 años.

En la capital, Managua, a 40 minutos en auto de Masaya, hay más informaciones, respaldadas por videos, de francotiradores vestidos de civil que matan manifestantes. Se muestran incluso pruebas de que estos tiradores se posicionan en el estadio nacional de béisbol, así como otros edificios. Desde allí habrían disparado contra la multitud durante la manifestación del miércoles pasado, encabezada por las madres de los fallecidos por la violencia, y en la que murieron 16 personas.

Amnistía Internacional denunció que las autoridades usan grupos paramilitares para reprimir a los manifestantes.

El presidente Ortega ha negado que tanto la Policía como el Ejército hayan disparado contra civiles.

Médicos que trabajan en Nicaragua han denunciado a grupos de derechos humanos que muchas de las heridas que ven en las víctimas coinciden con las causadas por el rifle de francontirador Dragunov, según una información del periódico local La Prensa.

Desarrollado en la extinta Unión Soviética, el Dragunov llegó a Nicaragua a gran escala después de que la guerrilla sandinista de Ortega instalara un Gobierno comunista tras derrocar al dictador Anastasio Somoza en 1979.

Se convirtió en un arma para las unidades irregulares del Ejército y las fuerzas de contrainsurgencia que rápidamente se vieron envueltas en otra guerra contra los "contras", grupos rebeldes financiados por Estados Unidos.

Durante la década de 1980 se entrenó a mucha gente para usar el rifle Dragunov, según el comandante Roberto Samcam, un exguerrillero sandinista que comandaba unidades de contrainsurgencia.

Convertido ahora en crítico de Ortega, Samcam afirma que aunque el Dragunov es un rifle de francotirador, casi cualquier soldado puede usarlo.

"Requiere de una pericia especial si lo vas a utilizar para abatir un blanco lejano y en un momento que esté claramente definido. Pero si tú vas a abatir a alguien en una manifestación de 100.000 personas, no necesitas tanta pericia", explicó.

"La mira te ayuda a ubicar y apuntar. La posición ventajosa que tienes, con un arma que puede dar a una distancia de hasta 800 metros, para tener un blanco efectivo, te da la comodidad para poder hacer el disparo", añadió.

Cuando Ortega perdió el poder en las urnas en 1990, muchos de sus antiguos camaradas guerrilleros abandonaron el ejército y se llevaron sus armas consigo, temerosos de recibir ataques de los contras, aunque permanecen leales al mandatario.

Agencia AFP

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