La jueza Myriam Rustán de Estrada dispuso ayer que el Arzobispado de Buenos Aires ejerza la guarda de los menores internados en el hogar San José Obrero, de la fundación del cura Julio César Grassi y reiteró la «grave situación abusiva al que fueron sometidos» los chicos.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
De esta manera, dio por finalizada la intervención del Consejo de Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes del Gobierno porteño, luego de una serie de incidentes que se produjeron durante el fin de semana, con el traslado de los chicos. Además, dispuso la «prohibición del ingreso al predio en el que se encuentra el hogar San José Obrero de toda persona vinculada directa o indirectamente con la Fundación Felices los Niños».
«El Arzobispado deberá ejercer la guarda hasta tanto los jueces naturales de cada uno de los menores disponga la reubicación en un hogar que contemple sus necesidades afectivas, psicológicas y materiales», según el fallo de la magistrada. La resolución judicial indica que el Arzobispado «deberá designar un director y subdirector del hogar».
Además, agentes del Consejo de Menores porteño habían decidido suspender el desalojo del hogar San José Obrero, hasta que existan «garantías» para la integridad de los menores que aún permanecían en el lugar. «No podíamos continuar con el traslado, porque no había seguridad. El cumplimiento de la orden se vio imposibilitado por la ausencia de oficiales», señaló la titular del Consejo de Niños, Niñas y Adolescentes, Jessica Malegarie. Desde este organismo se había solicitado a la Justicia que intervenga para evitar desmanes cuando se complete el mandato judicial.
En cuanto a las irregularidades que supuestamente presentaba el lugar, Malegarie aseguró que «no contaba con el personal necesario, ya sea en calidad y cantidad».
Dejá tu comentario