El Gobierno de Michel Temer envió refuerzos policiales ante el temor del recrudecimiento de la violencia entre bandas rivales.
FUGITIVO. Rogério Jeremias de Simone, alias “Gegê do Mangue”, de 41 años, estaba prófugo de la Justicia desde principios de 2017.
Río de Janeiro - El presunto capo del Primer Comando de la Capital (PCC), una de las mayores facciones del tráfico de drogas en Brasil y con importantes tentáculos en la región, fue hallado muerto en el estado de Ceará, revelaron medios de comunicación locales.
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Rogério Jeremias de Simone, alias "Gegê do Mangue", de 41 años, y otro miembro del PCC, Fabiano Alves de Souza, habrían sido víctimas de una emboscada tendida por una facción rival o de un ajuste de cuentas en el seno de la banda, de acuerdo con especulaciones vertidas por fuentes oficiales al portal G1. Los dos cuerpos fueron hallados en una reserva indígena.
En la publicación se indica que ambos presentaban un impacto de bala en la cabeza y una apuñalada en un ojo. Los expertos coinciden en señalar que Gegê era el máximo jefe del PCC, inclusive por encima de su líder más notorio en las últimas décadas, Marcos Willians Herbas Camacho, alias Marcola, que purga una pena de más de 200 años de cárcel.
"Gegê era el número uno del PCC, dentro y fuera de las cárceles", afirmó el fiscal citado por UOL, otro de las páginas que cubrieron la noticia. El criminal había sido liberado en febrero de 2017, tras purgar diez años de prisión, pocos días antes de ser juzgado por dos asesinatos. Nunca se presentó a las audiencias de ese proceso, y desde entonces era considerado fugitivo.
Su trágico final, no obstante, no tendrá un impacto trascendental para la vida de la organización criminal dado que los cabecillas son fácilmente reemplazados por otros. No obstante, sí se vaticina el recrudecimiento de los enfrentamientos entre las bandas enfrentadas.
Es por eso que tras conocerse la noticia, el gobierno brasileño anunció que enviará refuerzos policiales a Ceará, una de las regiones más violentas del país, y que el mes pasado registró la peor masacre de su historia cuando 14 personas fueron asesinadas en un club nocturno de la capital, Fortaleza. Dos días después, diez presos morían durante un motín en una prisión del interior del estado. Ambos hechos responderían a una lucha entre facciones.
El envío a Ceará llega en plena discusión sobre la seguridad en Brasil, después de que el presiente Michel Temer ordenara el viernes a las fuerzas armadas que dirijan la lucha contra el crimen organizado en el estado de Río de Janeiro, para evitar que esa "metástasis" se siga propagando por el país.
El PCC, surgido en los años 90 en las cárceles de San Pablo, es según los expertos una de las mayores, y en todo caso la más estructurada, de las bandas criminales de Brasil. En los últimos tiempos se señaló su fortalecimiento en varios estados, en la tentativa de controlar la ruta de la cocaína procedente de Colombia, Perú y Bolivia.
A inicios de 2017, más de cien detenidos fueron masacrados en varias cárceles del norte, en el marco de una presunta guerra entre el PCC y bandas locales aliadas de la otra gran facción criminal de país, el Comando Vermelho, que tiene su baluarte en Río de Janeiro.
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