29 de julio 2011 - 00:00

Asumió Humala con escándalo: juró constitución que no está vigente

Ollanta Humala asumió ayer la Presidencia de Perú desconociendo en su jura la Constitución vigente (izquierda). Fue acompañado por la mayor parte de los jefes de Estado de la región, con las notorias ausencias de Fernando Lugo y Hugo Chávez, ambos bajo tratamiento oncológico (abajo izquierda), y por su familia (abajo derecha).
Ollanta Humala asumió ayer la Presidencia de Perú desconociendo en su jura la Constitución vigente (izquierda). Fue acompañado por la mayor parte de los jefes de Estado de la región, con las notorias ausencias de Fernando Lugo y Hugo Chávez, ambos bajo tratamiento oncológico (abajo izquierda), y por su familia (abajo derecha).
Lima - Ollanta Humala asumió ayer la presidencia de Perú con el compromiso de mantener el modelo económico de mercado, al que le agregará, según prometió, planes de inclusión social. La nota saliente de la jornada fue el juramento del exmilitar por «el espíritu, los principios y los valores» de la Constitución de 1979, que no está vigente, tras ser reemplazada en 1993 por una nueva carta magna, bajo el régimen de Alberto Fujimori.

En su primer mensaje al país, de poco menos de una hora, el flamante mandatario apeló al consenso y mencionó a íconos históricos como el socialista José Carlos Mariátegui y el aprista Víctor Raúl Haya de la Torre. «A los que demandan salarios y derechos les digo que no bajen sus banderas, pero que sepan que todo cambio, para ser sostenible, debe ser gradual y racional», advirtió. Humala, que venció en el balotaje del 5 de junio a Keiko Fujimori, también solicitó a la oposición «responsabilidad» y que «desde su posición respete también el mandato de las urnas, su mandato y el nuestro», dijo.

Menos contemporizadora fue la fórmula de juramento, que generó un incidente antes del mensaje presidencial. Al anunciarse el juramento por la Constitución de 1979, tanto de Humala como de los dos vicepresidentes, Marisol Espinoza y Omar Chehade, varios legisladores fujimoristas del bloque Fuerza 2011 expresaron su rechazo a viva voz.

Durante algunos minutos fueron vanos los esfuerzos del titular del Congreso, el humalista Daniel Abugattás, para restaurar el orden en el recinto. Chehade explicó más tarde que se trató de reivindicar el texto constitucional que en 1992 fue vulnerado por Fujimori, al cerrar el Congreso e instalar una «dictadura», y que a esa mención en los juramentos «hay que tomarla como algo simbólico y principista, y nada más».

En reacción, la congresista fujimorista Martha Chávez afirmó que el juramento no tiene validez. «Tenemos un presidente de facto y por lo tanto no le debemos ningún respeto», dijo la congresista, una de las máximas defensoras del expresidente Alberto Fujimori, condenado a 25 años de cárcel por delitos de corrupción y crímenes de lesa humanidad. «Fue una provocación», dijo tras la ceremonia el congresista Kenji Fujimori, hijo del exmandatario.

Con todo, constitucionalistas juzgaron el hecho como anecdótico, al señalar que Humala fue electo con toda limpieza, según la Constitución vigente.

Ante la presencia de más de 650 invitados, fue el propio Abugattás quien, después de tomarle el juramento, le impuso a Humala los atributos del mando, pues el presidente saliente, Alan García, no asistió a la ceremonia por temor a que lo abuchearan, tal como había anunciado días atrás.

Tras su mensaje en el Congreso, Humala se trasladó al Palacio de Gobierno, donde tomó juramento a sus ministros y daría paso a un almuerzo con los jefes de Estado que asistieron a su asunción.

En su discurso ante los congresistas, el mandatario nacionalista volvió a mencionar su idea de aplicar un impuesto sobre «las ganancias extraordinarias de las empresas mineras», de las que dijo que «deben contribuir» en el combate a la pobreza.

Asimismo, señaló que el gas que produce el Lote 88 del yacimiento Camisea, cuya explotación está a cargo de un consorcio liderado por la petrolera argentina Pluspetrol, «será orientado prioritariamente hacia el consumo interno».

«Aspiro a sentar las bases para que borremos definitivamente de nuestra historia el lacerante rostro de la pobreza y la exclusión, construyendo un Perú para todos», subrayó Humala, quien abogó por «que la expresión misma de la exclusión social se borre para siempre». El mandatario indicó que pretende «construir un modelo peruano de democracia con crecimiento e inclusión social» a través de «una economía nacional de mercado abierta al mundo».

«Mantendremos y consolidaremos un crecimiento sano de la economía y los estándares macroeconómicos», manifestó.

Humala se inclinó por modificar la matriz energética de Perú «a favor del gas y las energías renovables», y aseguró que se propone «bajar el precio» de la garrafa de gas licuado de petróleo y «masificar» el uso del gas natural vehicular.

El mandatario reiteró su intención de poner en marcha rápidamente programas sociales para asistir a niños de hasta dos años, personas mayores de 65 y estudiantes, todos en situación de pobreza. No obstante, la única medida concreta que anunció en ese sentido fue el aumento del salario mínimo en dos etapas de 75 soles cada una (en agosto próximo y en 2012) para llevarlo al nivel prometido en la campaña de 750 soles, equivalentes a unos 274 dólares.

Los programas sociales de Humala, vitales en un país para atender las demandas de un país lleno de conflictos populares, requieren de arranque al menos unos 4.300 millones de dólares, lo que equivale a casi un 3% del Producto Bruto Interno (PBI).

«Afirmo que acataremos el fallo del tribunal de La Haya» sobre el diferendo limítrofe con Chile «y estoy convencido de que Chile hará lo mismo», dijo en otro pasaje de su discurso, lo que fue respondido con aplausos y gestos de asentimiento con la cabeza por parte de su colega chileno, Sebastián Piñera.

Agencias AFP, ANSA, EFE y DPA, y Ámbito Financiero

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