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Atribuyen al Estado Islámico el atentado en Jerusalén: 4 muertos
Fue en la parte oriental de la ciudad. Tras impactarlos, el atacante dio marcha atrás para arrollarlos de nuevo. Los ataques con cuchillos o vehículos son la nueva modalidad de un terrorismo indetectable.
SAÑA. Fadi Ahmad Hamdan al Qanbar, el terrorista de 28 años que ayer atacó a un grupo de soldados, dio marcha atrás después del primer ataque para maximizar los daños.
El mandatario envió sus condolencias a los familiares de las víctimas y anunció "que tras entrevistarse con Lieberman y los jefes del Estado Mayor y del servicio secreto Shin Bet se habían perfilado algunas medidas como reacción al brutal ataque", que no precisó. Por la tarde fue convocada una reunión de urgencia del gabinete de seguridad del país para evaluar los pasos a seguir.
Lieberman señaló que sólo existe una razón para esta agresión: "Que somos judíos y que vivimos aquí, en Israel". Y, como Netanytahu, mencionó que el ataque podría estar relacionado con los de París o Berlín.
Las autoridades israelíes cercaron el barrio palestino de Yabal Mukaber, muy próximo a lugar del ataque y donde residía su autor, identificado por la agencia palestina Maan como Fadi Ahmad Hamdan al Qanbar, de 28 años.
Según Times of Israel, Al Qanbar estaba casado y tenía cuatro hijos, había cumplido condena en una prisión israelí y compró hace poco el camión que usó en el ataque.
La misma fuente apunta a que el ministro de Seguridad Pública, Guilad Erdan, ordenó a la Policía que no se entregue a la familia el cuerpo del atacante.
Se trata de una práctica punitiva que el Gobierno puso en marcha con la ola de violencia con cuchilllos o vehículos que sacude al país desde octubre de 2015, de la que fueron víctimas 42 israelíes y cuatro personas de otras nacionalidades.
También 246 palestinos perdieron la vida en ese período, más de dos terceras partes tiroteados al perpetrar ataques y el resto en enfrentamientos con las fuerzas israelíes.
El ministro de Obras Públicas, Yoav Galant, opinó que la familia del atacante debía ser castigada y exigió: "El precio a pagar debe ser demoler su casa, expulsar a su familia y retirar la ciudadanía a cualquiera que esté conectado con este incidente".
En Gaza, el movimiento islamista Hamás aplaudió el ataque, que enmarcó en la ola de violencia que llama "la intifada de Al Quds", y afirmó que "estas operaciones son decididas por el pueblo palestino para llevar a cabo una revolución hasta el final, hasta que consigan su libertad, liberen su tierra y se deshagan de la ocupación".
Estados Unidos, Francia y otros países, además de la Unión Europea, condenaron el ataque en duros términos.
| Agencias EFE, Reuters AFP y DPA |


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