Finlandia y Suecia, principalmente, así como Noruega y Dinamarca, fueron en los últimos años exponentes del avance de formaciones con mensajes xenófobos.
El caso más reciente fue el ascenso de los Verdaderos Finlandeses en las elecciones parlamentarias de principios de año, que pasaron a ser la tercera fuerza.
En septiembre de 2010, la ultraderecha sueca había regresado al Parlamento tras dos décadas de ausencia, para unirse así al auge de movimientos xenófobos de Dinamarca y Noruega.
En Dinamarca, el Partido Popular Danés marca la política del país apuntalando la mayoría del Gobierno liberal-conservador.
En Noruega, el populista Partido del Progreso (al que pertenecía el autor de la masacre) se consolidó como segunda formación en las legislativas de 2009, con un 22% de los votos, tras el Partido Laborista del primer ministro Jens Stoltenberg.
Hasta el viernes, los atentados más brutales se habían dado en Finlandia, con dos tiroteos en centros escolares -en 2007 y 2008, con un saldo de 18 víctimas-, más un tercero en un centro comercial, con seis víctimas, en 2009.
Noruega tampoco se había visto sacudida, como la vecina Suecia, por atentados políticos, como el asesinato nunca aclarado del primer ministro Olof Palme, en 1986, o el de la ministra de Exteriores, Ana Lindh, en 2003.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Dejá tu comentario