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“Aunque parezca mentira, a mí me gusta hacer reír”
Grandinetti: “Yo siempre le presté atención a la palabra y lucho con ella hasta encontrar la manera de que resulte creíble. Intento no actuar lo poético, porque lo poético ya está en el texto”.
En este nuevo trabajo, da vida a un simpático trompetista, encargado de evocar la leyenda de un pianista inigualable que nació y pasó toda su vida en un transatlántico encantando a todo el mundo con la magia de su arte, pero sin poder bajar a tierra.
"Novecento" fue llevada al cine, en 1998, por Giuseppe Tornatore y en 2003 se estrenó con gran éxito en el circuito off de Buenos Aires, protagonizada por Jorge Suárez.
Grandinetti es un gran admirador de Baricco: "Cuando estábamos haciendo 'El cartero", Silvia Baylé me recomendó esta obra: 'Vas a querer hacerla sí o sí. Y yo lo intenté, pero ya habían comprado los derechos".
Periodista: Un pianista de origen desconocido que sin aprendizaje previo tiene el don de crear la música más maravillosa del mundo ¿No parece un cuento de hadas?
D.G.: A mí me gusta pensar que todo eso pudo haber sido cierto. La historia tiene un plano simbólico, pero hay un dato importante: éste es un ser abandonado en un barco, que crece allí y no puede salir al mundo; es el mundo quien viene hacia él a través de los pasajeros y de los inmigrantes que suben al buque. Tanto Novecento, como su amigo, son producto de una época atravesada por la inmigración, el hambre, la miseria y dos guerras mundiales. También fue una época muy bella en la que ambos disfrutaron de un mundo mágico, en el "Virginian", tocando jazz y creando una música nueva. Hasta que ese ambiente bello y espiritual está a punto de acabarse.
P.: ¿Por qué lo impactó tanto esta historia?
D.G.: Podríamos hacer un montón de lecturas psicoanalíticas, baratas si se quiere. Cada uno sabrá lo qué significa ese barco para alguien como Novecento. Porque es fácil trasladar esta historia a situaciones que uno ha vivido. Yo, por ejemplo, soy de Rosario y me vine acá cuando todavía no había cumplido veinte años. Llegué con trabajo a una ciudad que más o menos conocía y que no me era hostil. Pero, aun así, llegué a la pensión y estuve dos horas, sentado en la cama, fumando y sin abrir la valija. Y eso que era algo muy deseado por mí y encima iba a actuar en la calle Corrientes. Una situación inmejorable para un pibe del Interior y sin embargo... No es fácil esto de enfrentarse a un nuevo mundo para el que uno no sabe si está preparado.
P.: Novecento entrá en pánico ante la posibilidad de concretar sus deseos más íntimos.
D.G.: Su quilombo es ése. El no poder cumplir arriba de un barco los deseos de cualquier ser humano: tener una casa, un país, una familia, una mujer... Él solito aprendió a tocar el piano y una vez que logra el cariño de la tripulación ¿adónde va a ir? Si al nacer lo dejaron tirado sobre un piano.
P.: ¿Usted está solo en el escenario?
D.G.: Como loco malo. Pero no me siento solo, estoy muy respaldado por Daulte, por el espacio que creó Alberto Negrín, por la música que es muy importante y por las luces de Matías Sendón que siguen de cerca la acción.
P.: ¿Va a regresar a la televisión?
D.G.: Nunca me fui. "Grandinetti regresa a la televisión". Parece uno de sus títulos para promocionar un programa.
Sí, voy a hacer algunos capítulos de "En terapia" que va a dirigir mi amigo Alberto Lecchi [con quien filmó "Operación Fangio", "El juego de Alcibel", "El frasco" y "El dedo en la llaga"].
P.: Ahora que lo escucho, su voz me resulta...
D.G.: ¡Gruesa!
P.: No. Quise decir que resulta ideal para un texto como el de Baricco, tan poético y sensorial.
D.G.: Yo siempre le presté atención a la palabra y lucho con ella hasta encontrar la manera de que resuene eso que digo y que resulte creíble. Intento no actuar lo poético, porque lo poético ya está en el texto. El oficio de actor no es más que eso. Con Javier Daulte procuramos quitarle a esta historia esa gran carga de melancolía y nostalgia que tiene en sí misma para darle espacio a esos episodios tan graciosos que se cuentan en la obra. Me gusta hacer reír a la gente. Aunque le parezca mentira, es así.
En "Novecento" el público se ríe mucho y yo pretendo que se ría un poco más.
Entrevista de Patricia Espinosa


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