11 de marzo 2014 - 00:00

Autopista debe indemnizar a automovilista tras robo

Un fallo de la Cámara de Apelaciones en lo Civil decidió revocar un fallo de primera instancia condenando por primera vez al concesionario Autopistas Urbanas a reparar los daños y perjuicios ocasionados como consecuencia de un accidente que sufrió un automovilista al colisionar con una piedra en la Autopista Dellepiane en 2009.

El conductor sintió un ruido advirtiendo que había pasado por encima de un cascote y no pudo precisar el objeto, ya que en ese tramo de la autopista las luces se encontraban apagadas y eran cerca de las 4.30 de la madrugada, por lo que se vio obligado a detener su auto. Allí fue abordado por dos delincuentes que le sustrajeron su camioneta, escapándose con ella pero abandonándola a unos metros, totalmente inutilizable.

La causa fue llevada adelante por las doctoras Viviana Glauberman y Karina Nijamkin, socias del Estudio Glauberman, Nijamkin y Asociados. "El monto de la condena es de $ 13 mil. La cámara aplicó la tasa activa para el cálculo de interés de conformidad con el plenario Samudio de la Cámara Civil. Lo importante no es el monto sino el precedente en cuanto a la responsabilidad que le cabe al concesionario de la autopista", explicó Nijamkin. La concesionaria Autopistas Urbanas (AUSA), si bien reconoció el acaecimiento del evento, negó toda responsabilidad de su parte, invocando el irresponsable accionar del conductor al dejar su vehículo detenido con las puertas abiertas y con el motor en marcha. El Juzgado Nacional de Primera Instancia rechazó la demanda. Pero la Sala D revocó el fallo de primera instancia y concluyó que pesa sobre AUSA SA el deber de seguridad que obliga a la concesionaria del servicio público de peaje a adoptar los recaudos necesarios para mantener el buen estado del pavimento, una correcta iluminación y señalización. Asimismo, sostiene en el fallo que las empresas de peaje asumen un negocio y respecto del usuario los une un contrato de uso para circulación en la autopista. En consecuencia, se trata de un contrato de servicio (igual a los domiciliarios) por el cual la empresa se obliga a generar todas las garantías de que el usuario llegará al final de su trayecto sano y salvo.

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