• La versión argentina de la alianza Ford-VW a nivel mundial sigue en marcha. Son cada vez más frecuentes las reuniones entre directivos de las dos empresas, en las plantas de General Pacheco, pero un dato que muestra el avance del proyecto de pick-up conjunto viene del lado del autopartismo. En las últimas semanas, algunos proveedores recibieron pedidos de presupuesto para un “modelo” a producir en 2022. Esto es algo común que suceda cuando se está desarrollando un nuevo vehículo. La diferencia es que, en esta oportunidad, sirve para saber ciertos detalles, algunos para confirmar lo que se había informado; otros, para revelar información clave. En este último caso, tiene que ver con la expectativa de producción. Veamos. A una empresa autopartista le llegó la solicitud de presupuestar 125.000 unidades de la pieza que produce. Lo primero que revela este dato es la expectativa de fabricación con la que están trabajando para la nueva Ranger/Amarok. Es un valor muy preliminar ya que falta mucho para definir los números reales pero sirve para saber hacia dónde apuntan las dos marcas. Faltan tres años y todo puede cambiar en la Argentina. Tomando la realidad actual, el número es un poco mayor a lo que producen hoy las dos marcas por separado. Volkswagen va a fabricar este año unas 60.000 unidades (depende de Brasil, puede ser un poco más) de su pick-up y Ford alrededor de 45.000 de la suya. Serían 115.000 en total. Para tener una idea, Toyota es en la actualidad la empresa líder de ese segmento con su modelo Hilux. Este año, la producción estimada de la “chata” japonesa es de 140.000 unidades. Más allá de que los volúmenes se pueden ajustar según las necesidades, hay un reconocimiento implícito en esta estimación de que el nuevo modelo conjunto no viene a desplazar del primer puesto a la Hilux. El objetivo pasará más por una reducción de costos que permita ser más competitivos y, a través de mejor precio, horadar algo la participación en el mercado que tiene Toyota. El otro dato que surge de la solicitud a los autopartistas tiene que ver con la conducción del proyecto. Cuando se hizo el anuncio en Detroit, en enero pasado, se informó que Ford desarrollaría y produciría pick-up para Volkswagen. Esto dio a entender que el nuevo modelo se haría en la planta de Ford, en Pacheco. Hay que recordar que las plantas de ambas empresas, en esa localidad bonaerense, están separadas por un alambrado olímpico desde los tiempos de la disolución de Autolatina. Sin embargo, el CEO regional de la marca alemana, Pablo Di Si, puso en duda esa idea cuando le dijo hace dos meses a Ámbito Financiero que todavía no estaba definido en qué planta se fabricaría. Es cierto que esa precisión no estaba en el documento difundido en Estados Unidos. Se dedujo, periodísticamente, que si Ford iba a estar al mando del proyecto, la fabricación se haría en su planta que, además, quedará con mucha capacidad ociosa por la salida del Focus. Podría existir la posibilidad -teniendo en cuenta las palabras de Di Si- de que Ford fabricara la pick-up en el establecimiento de VW y que su planta quedara vacía para otro destino o alquiler. Muy rebuscado a simple vista, más si se tiene en cuenta que de los dos lados se aclaró que el acuerdo no significaría volver a crear una Autolatina, en relación con aquel engendro que fusionó a las dos empresas. Acá se mantendrá la independencia. Pero volviendo al dato que aportaron desde alguna empresa autopartista, la curiosidad de este periodista pasó por saber desde qué empresa hicieron la solicitud o si fue un pedido conjunto. La respuesta fue concreta: “Desde Ford”. Esto confirmaría que, más allá de algún malestar que exista en Volkswagen por perder la factura de su pick-up, el proyecto está en manos de la estadounidense. Volkswagen se quedaría con la mitad de su planta vacía ya que el proyecto Tarek reemplazará a la saliente Surán. ¿Vendrá otro modelo como una pick-up chica? Es probable. Lo que también explicaron desde los proveedores, según la información que manejan, es que “todo lo que no se ve o se siente, será igual para las dos pick-up, y se diferenciarán por detalles estéticos y motorización”. Un tema para seguir de cerca.
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El misterioso Sr. 5 -una fuente que conoce bien el sector- había proyectado, hace unas semanas, el nivel de patentamientos de autos, mes a mes, para todo 2019. Para febrero había calculado unas 37.000 unidades, contando autos y utilitarios livianos, y vehículos pesados. Fueron unos 2.500 más pero es cierto que, en las concesionarias, se sorprendieron por una demanda un poco mayor de lo esperado. Por eso le seguiremos dando crédito. Para marzo, apunta a 42.000 patentamientos. Habrá que esperar.
El Salón del Automóvil de Buenos Aires fue suspendido pero se sabe que algunas marcas intentan reflotarlo aunque sea de otro formato. La crisis del sector, con caída de ventas y suspensiones, sacó de agenda el tema en febrero. La definición vendrá en marzo. No hay mucho entusiasmo, por lo que las posibilidades no son muchas. En las reuniones que se mantuvieron por este tema se sacaron algunas conclusiones. Serán pocos días (de un jueves a un domingo, por ejemplo), al aire libre (por lo que el mes apuntado es septiembre), con posibilidad de pruebas dinámicas y no el concepto de stand (no hay lugar definido pero el Autódromo porteño corre con ventaja, para algunos) y tiene que demandar baja inversión. El problema es que quienes muestran menos interés argumentan que ese formato es una degradación del evento y no sería un lugar adecuado para que su marca esté presente. Complicado.
En esta columna ya se habló de la delicada situación de una multinacional autopartista que tendría decidido dejar el país por la caída de la demanda. Se trata de una empresa europea. Ahora, se sabe que hay otras dos “multi” más en problemas serios. Una de origen francés y otra japonesa. El autopartismo está en situación crítica. Fue por eso que el presidente de AFAC, Raúl Amil, le pidió al ministro Dante Sica que alivie la presión fiscal, ahora agravada por la suba de las retenciones y la disminución de los reembolsos que castiga más a las piezas nacionales.
Hablando de Sica y las retenciones, las terminales siguen esperanzadas con recibir un bono a cuenta de esa mayor carga impositiva. La situación es delicada para algunas empresas porque, más allá del beneficio que les trajo la devaluación, con este cambio en el comercio exterior (baja del 6% a 2,5% de los reembolsos y el pago de $3 por cada dólar exportado) no le cierran los números para vender al exterior. Una frase que se escuchó estos días en una terminal (este medio no se hace responsable sobre la credibilidad de la misma) fue la siguiente: “Hoy perdemos plata exportando”. Está claro que la medida del Gobierno no afecta a todas las empresas por igual, pero algo está pasando en ese sentido. Basta mirar la estimación de caída de producción que tiene el sector para este año -pese al crecimiento de Brasil- para sospechar que algunas empresas están “pisando” exportaciones porque no es negocio. Desde el Ministerio no rechazaron el pedio de las automotrices, sólo pidieron tiempo. Habrá que evaluar cómo vienen los números fiscales en marzo para saber si hay luz verde para algún tipo de compensación. A cruzar los dedos.
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