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Avance: Argentina logra primer caballo clonado
El pequeño potrillo de raza criolla se llama BS Ñandubay Bicentenario. Fue clonado a partir de células de piel.
De este modo, la Argentina se suma a Estados Unidos, Italia y Canadá como los únicos países que llegaron a reproducir caballos por clonación.
La clonación fue realizada por un equipo de expertos, en un trabajo conjunto de los laboratorios Bio Sidus y de Biotecnología Animal de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y la cabaña Don Antonio, de la firma TresArg.
La empresa explicó que partiendo de ejemplares de buen desempeño, pero sin capacidad reproductiva (debido a castración u otros motivos), esta tecnología permitirá obtener clones equinos con igual genética y, en consecuencia, las mismas características del ejemplar de élite «donante», pero con capacidad reproductiva. Esta tecnología de clonación es de particular importancia para caballos de salto y polo.
Las células aportadas por Ñandubay fueron cultivadas por los jóvenes investigadores Andrés Gambini (Conicet), Javier Jarazo y Ramiro Olivera en el laboratorio, y luego fusionadas a un óvulo al que previamente se le había retirado su material genético (enucleación). La célula resultante de esta fusión celular fue activada para obtener un embrión que fue convenientemente llevado a un campo de la provincia de Buenos Aires. Allí, el médico veterinario Gambini realizó la transferencia del embrión al útero de una yegua hormonalmente preparada para recibirlo. A partir de entonces, la preñez fue monitoreada celosamente hasta que un mes antes de la fecha de parto la yegua preñada fue trasladada a Kawell, un centro de salud equina de excelencia.
Allí, bajo la atención de César Bergadá y colaboradores, y ante los emocionados ojos de los asistentes, nació BS Ñandubay Bicentenario. Inmediatamente, se procedió a tomar muestras de pelo, tanto de BS Ñandubay Bicentenario como del ejemplar donante, Ñandubay, para poder certificar fehacientemente, mediante el análisis genético, que BS Ñandubay Bicentenario era en efecto un clon, lo que ya ocurrió en California.
«El proyecto para lograr la clonación de este ejemplar fue de larga duración y llevó más de tres años», sostuvo el presidente de Bio Sidus, Marcelo Argüelles. Lo curioso es que el clon no será aceptado por la Asociación de Caballos Criollos, que no admite ejemplares obtenidos por este método. No obstante, Argüelles es socio de la entidad porque se ocupa de criar caballos de esta raza en su cabaña.


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