18 de mayo 2015 - 00:00

Avanza disputa por 4 asientos en la Casación Penal

Oficialismo y oposición avanzarán hoy en el Consejo de la Magistratura en un concurso decisivo organizado para cubrir cuatro asientos en el máximo tribunal penal del país. La Casación Penal federal motiva la competencia más taquillera del cuerpo colegiado y ofrece el adicional de que la cantidad de vacantes abre la puerta a negociaciones entre los delegados del kirchnerismo y los jueces que hoy por hoy lideran el bloque de la oposición en el Congreso.

A partir de hoy, y durante tres jornadas, está previsto que se realicen las entrevistas a los candidatos.

Para el oficialismo, se trata de un concurso complejo porque no cuenta con ningún candidato de verdadera cercanía. Para colmo, algunos de los probables candidatos de buena sintonía han realizado un examen de poco brillo, lo cual dio a lugar a que se entreviste a más de 20 aspirantes.

Resta reflexionar acaso sobre la utilidad de un examen escrito previo si igualmente casi todos los anotados acceden a la instancia de la entrevista oral.

Inicialmente, el kirchnerismo veía con buenos ojos a candidatos como Pablo Vega (de doctrina zaffaronista) o el juez federal Fernando Poviña, que embistió contra el empresario Carlos Blaquier con más actitud que aptitud (la Cámara de Casación le revocó prácticamente todo lo actuado). Pero ahora el eje sería mucho más táctico y por eso asoman candidatos como Daniel Obligado (que le concedió libertad condicional al activista Fernando Esteche por sus méritos académicos) o Marcelo Ferrante, cercano a la procuradora Alejandra Gils Carbó. Ninguno de estos cuatro nombres tiene acceso directo al kirchnerismo más puro y por eso el concurso carece de cierta dosis de vértigo.

Los nombres de Poviña y Vega están en suspenso porque el oficialismo podría dejarlos fuera de carrera si resuelve una cuestión reglamentaria que establece que al momento de la inscripción al concurso debían haber pasado tres años en sus cargos actuales. Esta inconsistencia, que lleva a que se debata en el tramo final algo que debería haberse resuelto desde el comienzo del concurso, no será tan gratuita: Poviña ya habría avisado que si lo dejan afuera judicializa el trámite y la suerte de las vacantes queda librada al próximo presidente. El problema radica en que si lo incluyen, la impugnación también llegará, pero con emisario distinto.

Para el oficialismo es un dilema porque ya está al tanto de que si Vega y Poviña quedan excluidos, existen mayores chances de que la oposición preste los dos votos necesarios para lograr los 2/3 que posibilitan que una terna llegue a Balcarce 50.

En el bloque opositor el escenario es igual de difuso y las gestiones más resonantes pasan por el despacho del juez Luis Cabral. Allí también existen corrimientos porque algunos colaboradores del consejero han deslizado que no habría apoyo para el juez Diego Barroetaveña, otro referente de la lista Bordó. La intriga se sustenta en que Barroetaveña estaría midiendo sus chances en encuentros discretos con representantes del Gobierno.

Por su parte, Guillermo Yacobucci es otro anotado al concurso que busca su destino en el bloque opositor. Juez del fuero penal ordinario, siempre comenta que es imposible que el kirchnerismo lo haga camarista. Por eso el día del examen escrito varios le preguntaron su objetivo en el concurso y el magistrado replicó: "Sólo vengo para molestar".