21 de agosto 2009 - 00:00

Avanza oferta a bonistas (y Cristina asistiría a Bolsa)

La imagen de Cristina en el Nasdaq: fue el 22 de setiembre de 2008, cuando lanzó oferta a bonistas. Ahora, la historia podría repetirse.
La imagen de Cristina en el Nasdaq: fue el 22 de setiembre de 2008, cuando lanzó oferta a bonistas. Ahora, la historia podría repetirse.
El Ministerio de Economía está trabajando ya a pleno con las definiciones de la propuesta a los bonistas por el default. Ayer hubo contacto directo con acreedores: fuentes oficiales confirmaron a este diario que ejecutivos del fondo Gramercy estuvieron ayer en reuniones con funcionarios. Se trata de uno de los grandes fondos norteamericanos especializados en deuda en default de países emergentes fundado en 1998 por Robert Koenigsberger y Jay Johnston, dos históricos de estos mercados (poseen dos fondos: el Gramercy Argentina Opportunity Fund y el Granmercy Distress Argentina Fund).

Los mercados ayer festejaron los trascendidos del plan Boudou para salir del default en el corto plazo. Al mismo tiempo, trascendió otra señal, en igual sintonía: Cristina de Kirchner estará presente el miércoles próximo en la Bolsa de Comercio en el acto de festejo del aniversario de esa entidad. Será la primera vez en su gestión que concurrirá a la entidad bursátil y hasta se especula que podría anunciar el canje de la deuda en pesos que ajusta por la inflación minorista por nuevos papeles que lo hacen en función de la Badlar (la tasa de los plazos fijos mayores a $ 1 millón).

¿Qué es este súbito brote de amor oficial al mercado financiero? La realidad es que se reflotan los planes del año pasado, pero con un mayor apuro fiscal. La elección hoy es entre hacer los deberes en lo financiero y obtener crédito de los mercados, o bien hacer un ajuste de las cuentas públicas. Ser o no ser. Entre ambas opciones, se eligió hacer lo primero. Paralelamente, se van conociendo los detalles de lo que será la oferta a los bonistas por el default. En primer lugar, se anunciará el envío de un proyecto de ley al Congreso que habilite la reapertura del canje de la deuda efectuado en 2005. Los lineamientos de la transacción -aseguran en Casa de Gobierno- serán similares, pero con agregados importantes para asegurar una alta participación de los bonistas. Se pagará como en 2005 con el bono Discount, pero ya sin cupón de crecimiento. Habrá otro bono, además, para pagar los intereses corridos desde la cesación de pagos. Se baraja la posibilidad, en tanto y en cuanto los mercados internacionales lo permitan, de obligar, como estaba previsto en 2008, a que los interesados en la oferta efectúen un pago contado al Gobierno argentino. Pero esta iniciativa cuenta como lado negativo que por ese pago «cash -bienvenido por cierto para las sedientas arcas fiscales- habría que emitir un bono con alto rendimiento. Mejor y más prudente sería no recibir pago efectivo, y a los pocos meses emitir deuda ya a un costo financiero menor. La resurrección de Wall Street permitió que la operación tal como estaría diseñada posibilitara ganancias importantes para las dos partes. Incluso ya está circulando un cambio de nombre para los «holdouts», es decir, los bonistas que permanecieron afuera de la oferta de 2008. Se los denomina «late comers», o «arribados tarde», por alta confianza existente de que, en tanto y en cuanto el plan Boudou se cumpla, la operatoria tendrá una alta adhesión. Habrá que orar mirando a Olivos y a Nueva York.

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