- ámbito
- Edición Impresa
Avatares de la asamblea
Cristina de Kirchner una vez más saludó a quienes la vitorearon frente al Congreso.
«Tengan cuidado con la información que manejan... porque las tierras no son mías». El susurro del salteño Alfredo Olmedo en el oído del diputado Gerónimo Vargas Aignasse fue un pedido de clemencia sin resultado. Olmedo, precandidato a gobernador del PRO, será citado por la Comisión de Peticiones, Poderes y Reglamento que preside el kirchnerista Vargas Aignasse para el lunes 14 para comenzar a estudiar un pedido de destitución presentado por Victoria Donda, a partir de la denuncia de la AFIP sobre trabajo esclavo en las plantaciones de aceituna que tiene Olmedo en La Rioja. El diputado salteño había admitido la titularidad de esas tierras la semana pasada en un diálogo con este diario, pero ayer se desdijo ante Vargas Aignasse, quien citará a los empleados del campo de Olmedo para que se presenten en el Congreso. Antes de abandonar el Palacio Legislativo, el candidato a gobernador invitó al ultrakirchnerista staff del programa de TV «678» a visitar su provincia.
Sobreviviente de mil batallas del peronismo y también del derechazo cruzado de Graciela Camaño, el diputado Carlos Kunkel volvió a irritar a una legisladora. Esta vez la víctima de la lengua más provocativa del kirchnerismo fue Fernanda Gil Lozano, quien interrumpió el discurso presidencial a los gritos cuando Cristina de Kirchner exhortó a los legisladores a trabajar contra la trata de personas. «Atrevida, loca, sos una loca, callate la boca, desubicada, sos una desubicada y una atrevida...», le retrucaba Kunkel en la nuca cada vez que la diputada de la Coalición Cívica se quejaba. Fue tal el hostigamiento que Gil Lozano tuvo que reacomodarse en la banca y sacar un abanico para recuperar oxígeno.
El regreso de Cristina de Kirchner al Congreso enfrentó a la Presidente con el último lugar de trabajo de Néstor Kirchner, a pesar de que sólo ocupó su banca por la provincia de Buenos Aires en tres oportunidades. Ayer muchos especulaban con que el bloque oficialista dejaría vacía la banca del ex presidente como homenaje a su líder y también a la jefe de Estado. Pero el recinto colapsó y no hubo lugares vacíos. La banca de Kirchner fue ocupada por un amigo personal del ex titular de Unasur, Carlos «Cuto» Moreno. Perdió el privilegio de ocupar ese espacio el transversal de la CTA, Edgardo Depetri, quien asumió como suplente por el fallecimiento del esposo de la Presidente el 27 de octubre pasado.
La Plaza de los Dos Congresos comenzó a recibir simpatizantes kirchneristas a partir de las 8 de la mañana. Enfrente del Palacio de Justicia, en la esquina de Uruguay y Lavalle, el FTV de Luis DElía cambió el paisaje de los abogados que transitaban la zona. De allí se trasladaron hasta el Congreso, donde este año la agrupaciones ultra kirchneristas desplazaron a los intendentes del conurbano. Sobre la Avenida Rivadavia se ubicaron las columnas de Kolina, la agrupación bonaerense liderada por Alica Kirchner que tiene a Gabriel Monzón como principal operador legislativo. En el centro estaban las banderas del Frente Transversal, de Edgardo Depetri; La Cámpora, de Máximo Kirchner y algunos intendentes como Alejandro Granados, de Ezeiza; Mario Ishii, de José C. Paz, y Fernando Espinoza, de La Matanza. Sobre la calle Hipólito Yrigoyen se desplegó el sindicato de camioneros de Hugo Moyano, con sus banderas verdes. La polémica por las colectoras que perjudican no sólo a Daniel Scioli sino también a los barones del conurbano parece haber pasado factura en la Plaza.


Dejá tu comentario