9 de noviembre 2016 - 10:42

Avatares de la elección de EEUU

Avatares de la elección de EEUU
  Que Estados Unidos vote un día laborable, concretamente el primer martes después del primer lunes de noviembre, es una rareza que se remonta a 1845. En un ejemplo que bien podría imitar nuestra Argentina del siglo XXI, el Congreso decidió ese año ordenar un calendario caótico. El otoño temprano permitía viajar después de levantadas las cosechas y el clima todavía acompañaba. El sábado y el domingo eran días reservados a Dios por judíos y cristianos, y las difíciles comunicaciones de la época no aseguraban que quienes debieran desplazarse llegaran a votar un lunes. El martes fue la solución y el paso del tiempo lo convirtió en tradición.



La ciudad de Nueva York se llenó ayer de policías y de todo tipo de medidas, entre ellas largas filas de camiones de carga repletos de arena frente a la Trump Tower, el hogar de Donald Trump, y el Península Hotel, donde Hillary Clinton esperará los resultados. Después de una campaña presidencial marcada por la tensión y la virulencia política, las autoridades locales decidieron reforzar la seguridad con 5.000 efectivos a lo largo y a lo ancho de Manhattan (foto).



Si bien se registraron problemas con los diferentes sistemas de voto electrónico que rigen en este país, afortunadamente no se concretaron los temores a hechos de violencia sin precedentes en la historia electoral de los Estados Unidos. De acuerdo con una encuesta de USA Today, el único diario verdaderamente nacional en este país, el 51% de los consultados se declaró preocupado por esa posibilidad. Un consuelo: el 75% dijo creer que el traspaso del poder en enero del año que viene será pacífico.



En plena euforia por la levantada que en esos días le entregaban las encuestas, Donald Trump anunció varias jornadas antes de la elección de ayer que pasaría la noche electoral en el hotel Hilton Midtown de Manhattan junto con su compañero de fórmula, Mike Pence. "La fiesta de la victoria se celebrará en Nueva York en el hotel Hilton Midtown, en un evento al que sólo están invitados amigos y seguidores de la campaña", dijo el mail que les llegó a los periodistas acreditados. Aclaraba, desde ya, que no podía garantizarse la presencia de todos los interesados, ni siquiera de los periodistas. Se tenía mucha fe el hombre...

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