4 de agosto 2011 - 00:00

AVATARES POLÍTICOS

Ricardo López Murphy , Federico Pinedo, Manuel Garrido, Eduardo Fellner
Ricardo López Murphy , Federico Pinedo, Manuel Garrido, Eduardo Fellner
- Afeitado para las urnas

Navega ya por el mundo la foto de Ricardo López Murphy sin bigotes. Quienes creen que el debate sobre barbas y mostachos es una trivialidad dejan pasar el dato; quienes freudianamente entienden que es clave en la conducta de las personas el mensaje que transmiten con su imagen, están abocados a estudiar qué consecuencias tendrá en la carrera política del economista y además en los destinos del país. La última campaña tuvo todo en este terreno de las capilosidades: Mauricio Macri se adelantó a imponer la nueva imagen sin bigotes, que completó en los últimos días con nuevo corte de pelo, abundoso en canas que hasta ahora había tratado de ocultar. Lo sigue López Murphy, quien dio lo más alto de su trayectoria identificándose con una variedad canina (el bulldog) a la que le venía bien el complemento imaginario del bigote (los bulldogs no tienen bigotes, claro, pero simulan tenerlo por el repliegue de los belfos). Despojarse del bigote le quita cierta marcialidad que López Murphy había acrisolado como ministro de Defensa; también evoca el gesto del hombre público que se rasga vestiduras, rompe con ataduras, se despoja de cualquier barrera con los demás transmitiendo y demandando sinceridad. Los ademanes de una nueva vida.

Este despojamiento facial de estos dos exsocios lo contradijeron otros dirigentes que tuvieron suerte diversa en las urnas porteñas. Horacio Rodríguez Larreta, jefe de Gabinete de Macri, debutó con barba y estuvo entre quienes festejaron. Lo mismo hizo Jorge Telerman, que no logró ingresar a la Legislatura. Apostaron a una imagen que no suele tener el favor del público, que aquí y en otros lugares del mundo parece proyectar sospechas en quienes usan barba. Es raro ver en los elencos de la política de los EE.UU., cuyos protagonistas acatan puntuales el mismo «dress code» (siempre saco oscuro, siempre corbata roja, siempre camisa blanca, casi el uniforme del congressman americano), que alguien use barba.

Los une la fatalidad de la calvicie, otro misterio para estudiar a fondo por sus consecuencias en la conducta de los políticos de la Argentina, un país que en la era contemporánea no ha tenido ningún presidente calvo. El único que estaba amenazado se puso un tocado, pero sólo por un tiempo (Carlos Menem). Otro que estaba en transición, no pudo finalizar mandato.

Hubo políticos criollos que tuvieron barba, pero al sacarla mejoraron su destino. El más notable es Rafael Pascual, que usó ese aditamento capilar durante años, pero sólo cuando se la afeitó pudo alcanzar la presidencia de la Cámara de Diputados, lo que le permitió firmar billetes, algo que es la cumbre de la gloria de todo político. Otro hombre del peronismo, Jorge Argüello, transitó la mitad de su carrera colgado de una oscura barba. Cuando se la sacó pudo retornar al Congreso como diputado y, rumbo a otras alturas, es hoy el representante de la Argentina ante la ONU, santuario en donde abundan los barbados -hay países en los cuales al varón que se afeita le cortan la cabeza-. Otros políticos, como al santafesino Agustín Rossi, alterna el bigote con la barba. Esa volatilidad capilar espera aún un dictamen experto.

- Dilema PRO por boleta corta

Las dificultades de los candidatos del PRO para explicar que no tienen candidato a presidente para el cuarto oscuro de agosto agitan la posibilidad de presentar un escrito ante la Justicia que revierta esa situación impuesta por la ley electoral.

Le pasa a Federico Pinedo en la Capital Federal, que más que campaña se entrega a dar una suerte de curso para el 14 de agosto sobre el corte de boletas. Le afecta también, por ejemplo, a Néstor Grindetti, que en la misma circunstancia competirá por la intendencia de Lanús, sin lista siquiera a gobernador en la provincia de Buenos Aires. Por eso en el macrismo ya pulen la letra de una petición ante la Justicia electoral para intentar poder colgar las listas huérfanas de un candidato presidencial, en los comicios nacionales de octubre. Por cierto, el decreto reglamentario de las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias concede la opción de adherir a otras alianzas o partidos políticos, pero la cuestión que complica al PRO es que esa voluntad debía haberla expresado al anotarse para la compulsa, y en algunos distritos, como la Capital Federal, no lo hizo.

- Campaña ya judicializada

Comenzó ayer a judicializarse la campaña. Y el conflicto saltó en un tema que parecía cantado: los radicales cuestionaron en una acción de amparo que Cristina de Kirchner continuara anunciando medidas e inaugurando obras e inversiones a sólo 10 días de la primaria. La cuestión no es nueva: a Mauricio Macri lo obligaron a suspender avisos oficiales de la Ciudad como en el caso de la Policía Metropolitana, y hasta a bajar algún spot televisivo.

Ayer, Manuel Garrido, exfiscal de investigaciones administrativas, y ahora primer candidato a diputado por el radicalismo en la

Capital Federal, denunció ante la Justicia Electoral la supuesta violación por parte de Cristina de Kirchner de la «prohibición de realizar actos que tiendan a la captación del sufragio a menos de 15 días de las elecciones primarias, abiertas, simultáneas y obligatorias, y de la elección general».

Esa denuncia hacía referencia a las inauguraciones que presidió «la candidata Cristina Fernández en las empresas La Salteña, Bolsapel, Armengol y La Serenísima, del partido de Almirante Brown y cuya difusión se encontraba ayer en el blog oficial de dicha comuna», dijo Garrido.

«Esta actitud de la Presidenta es inadmisible ya que altera las reglas del juego y abusa de su función. Esperamos que no incurra nuevamente en este tipo de actos», se entusiasmó el radical.

No será fácil; si algo caracteriza al kirchnerismo es la voluntad continua de anunciar obras, inversiones e inauguraciones desde la Casa Rosada o el mismo lugar de los hechos. Es tanta esa voluntad que en los últimos tiempos se apeló a una tecnología más refinada para multiplicar los anuncios: se transmite desde un punto fijo vía videoconferencia la inauguración de dos o tres obras al mismo tiempo, lo que le permite a Cristina de Kirchner multiplicarse.

El cuestionamiento ayer alcanzó también al anuncio de la Presidente de la suba en las jubilaciones, a través de la aplicación del coeficiente de actualización que se fijó en la ley de movilidad.

La historia, de todas formas, dice lo contrario: nunca se ha comprobado que la saturación de anuncios oficiales durante la campaña haya ayudado necesariamente a sumar votos.

- Fellner avisó que no volvía

El kirchnerismo mantuvo alejado a Eduardo Fellner de la sesión de Diputados en la que se aprobó la declaración de emergencia para las zonas afectadas por las cenizas del volcán Puyehue. No era para menos: el presidente de la Cámara es el candidato a gobernador de Jujuy que impulsa Cristina de Kirchner. En esa provincia el Gobierno parecía tener por delante sólo un paseo electoral en la provincia.

De hecho, hasta en la elección de senadores por la provincia parecía no haber conflictos: el kirchnerismo corre seguro para llevarse la mayoría, y el radicalismo podrá renovar sin problemas a Gerardo Morales.

Pero estalló la crisis por la toma de tierras que ayer se multiplicaba hasta 40 casos por todo Jujuy. Fellner, entonces, decidió replegarse en su provincia, no ya para seguir la campaña, sino tratando de acotar el daño de un proceso que nadie controlaba.

En Diputados, además, se producía un efecto secundario: si Fellner hubiera estado en el sitial de la presidencia de la Cámara, le habría sido imposible al kirchnerismo frenar el debate sobre la crisis social en Jujuy. De esa forma, se evitaron el mal trago.

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