22 de julio 2009 - 02:28

Avatares de TV

 
  • Adrián Suar almorzó con Mirtha Legrand y negó que Marcelo Tinelli fuera a mudarse a «Telefé». Dijo que siempre lo defiende pues «ser popular es muy difícil». Intentó definir bien el perfil del canal que dirige, aunque sus palabras no se correpondieron del todo con lo que se ve a diario en pantalla. Suar aseguró que «Canal 13» no tiene programas políticos porque esos ciclos pasan por «TN», tal vez para olvidar la caída abrupta del «Gran cuñado» con políticos reales y virtuales. También se jactó de no tener chismes, pues «no tienen que ver con la casa. Yo lo he probado y no me fue bien». Se refería al levantado «Duro de domar», que no hacía más que reiterar peleas entre famosos. ¿Qué es sino un programa de chismes? ¿Requiere para serlo la conducción de Jorge Rial o Viviana Canosa?

  • Al igual que Marlon Brando en «El padrino», a Suar le fascina hablar de «familia», y aplica el término en todo momento a «Canal 13». «A toda la familia del Trece nos molestó lo que dijo Nancy Dupláa en los Premios Clarín. Es alguien a quien yo quiero mucho, por eso me sorprendió y me dolió lo que hizo. Todos deberíamos aprendera hablar las cosas de puertas para adentro». 

  • Curioso el episodio en «Canal 7», que se tildó de censura primero y luego fue desmentido con vehemencia por sus propios hacedores. El jueves pasado, cuando en «6, 7, 8» los panelistas se refirieron al engrosamiento de la fortuna de los Kirchner, inmediatamente quedaron fuera del aire. Al día siguiente la conductora, María Julia Oliván, se preocupó por aclarar: «Estábamos pasados de horario, venía un partido de fútbol y nos cortaron abruptamente, hasta bromeamos con que la gente iba a creer que nos hicieron la gran América». De ese modo no sólo confirmaron su alineamiento con las críticas a la oposición («fue una situación totalmente distinta a la que se dio en el canal de Francisco De Narváez donde se habló de censura a «Tres Poderes»), sino que, pese a la promesas de retomar el tema del patrimonio de los Kirchner, nunca lo hicieron.

  • Lo que faltaba en «Valientes»: tras los besos y relaciones íntimas entre las parejas protagónicas, ahora dos de los galanes, Luciano Castro y Gonzalo Heredia, temen que sus respectivas novias sean en realidad sus hermanas. Por este motivo se resisten a besarlas o tocarlas, ante el acoso de las mujeres. Por lo visto el recurso gusta en la factoría Polka, pues la semana pasada en «Tratame bien» el chico de la familia interpretado por Martín Slipak se enteraba de que su hermana no era su hermana (porque su padre no lo era tampoco). Hasta ahora la barrera del incesto sigue intacta, pero ya se adivina atracción entre los falsos hermanos. 

  • «Justo a tiempo» de Julián Weich en «Telefé» pasó a durar más de dos horas diarias. Tras el final de «Los Pells», el canal optó por alargar un ciclo de buen rating en lugar de apurar un estreno que reemplace a la tira de Mike Amigorena y Carla Peterson. Pero la duración extendida en un programa diario sólo lleva a alargar innecesariamente los juegos y sobre todo los comentarios de colaboradores o participantes. Estos últimos aburren con cuestiones de su vida, pero no es muy diferente lo que ocurre con los panelistas de Weich, quienes no siempre resultan locuaces como él. Es el caso de la bella Zaira Nara, campeona en furcios, frases erróneas y bloopers. En uno de los segmentos confundió a Marge Simpson con Vilma Picapiedras.

  • El magazine matutino de «Telefé», «AM» cumplió 800 programas. Entre los momentos destacados, que emocionaron a sus conductores Verónica Lozano y Leo Montero, se destacó el «bombo» de Lozano (su embarazo del «Corcho» Rodríguez), los piquitos entre Montero y Gladys Florimonte o entre Lozano y el muñeco Pepe Pompín, las frases grandilocuentes como «somos un éxito sin precedentes en la TV, pocos han durado tanto», las visitas de varios y, entre otros momentos del clip, el furcio de Montero : «festejamos los 100 mil programas de AM». Si 800 parece mucho... 


  • En «CQC» continuaron con su exclusiva: la agresión del intendente del Bolsón, Oscar Romera, al movilero Gonzalo Rodríguez, durante una nota. Tomaron un fragmento la TV del Bolsón, donde Romera decía estar arrepentido. Sin embargo, resultó obvio para cualquiera que el llanto fingido o su mirada desolada eran falsos. Los conductores de «CQC» se burlaron de los primeros pasos del intendente en el teatro, y dijeron que no le creían nada.
  • Dejá tu comentario