Luego de varios días de calma, volvió la polémica a la mesa de Mirtha Legrand, quien semanas atrás se había cruzado con Aníbal Fernández y hasta con miembros de la Juventud Peronista. El actor invitado, Hugo Arana, sostuvo: «La palabra seguridad parece sólo ser aplicada a cuidar a los que tienen, porque qué mayor inseguridad hay que un chico que se cría sin educación, sin salud. Esa es la profunda inseguridad, pero la palabra seguridad ha tomado un solo sentido. ¿Cuándo se va a poner la seguridad en que un chico crezca con su integridad intacta?». Mirtha, que lo miraba con desaprobación desde el principio, lo interrumpió para decirle que no estaba de acuerdo, porque «atacan a todo el mundo, lo hacen sin distinción de clases, a pobres y a ricos». Arana desvió su discurso para pedir que también se llamara inseguridad al «robo de dos millones de dólares» (en obvia alusión a la compra de Néstor Kirchner). Ahí todos estuvieron de acuerdo, aunque Mirtha prefirió llamar a ese episodio «corrupción».
La nueva tira de «Canal 13», «Alguien que me quiera», comienza a delinear algunas historias, más allá de la previsibilidad de los primeros capítulos. El acercamiento prenunciado entre Andrea del Boca y Osvaldo Laport se acentúa, no sin antes pasar por fuertes enfrentamientos entre la novia de Laport (Viviana Saccone), y Del Boca, a quien llama «turrita y mosquita muerta», pues percibe el romance en ciernes. También aparece como figura amenazante el marido de Del Boca, Juan Palomino, que interpreta a un político corrupto y violento. Lo que no cierra del todo es que la esposa del político siga trabajando en el mercado, pero no es verosimilitud lo que busca la tira sino rating. Hasta ahora mantiene el segundo lugar de lo más visto de la TV, con 21 puntos.
Lo más destacado: el siempre impecable Alejandro Awada, a quien no dejan de asignarle personajes fronterizos o directamente locos. Aquí hace del depresivo hermano de Susú Pecoraro.
Aunque el mayor éxito de Alejandro Fantino había sido «Mar de fondo», en lugar de intentar reeditar ese espíritu en «Animales sueltos», durante la próxima temporada se concentrará en su faceta de entrevistador. Ya lo había ensayado en «ESPN Studio», donde convocaba a diferentes deportistas para buscar una entrevista en profundidad, inspirado en «Desde el actors studio». Claro que los temas y charlas sobre fútbol no pueden asimilarse a los interesante debates sobre cine que James Lipton mantiene hace décadas con actores y directores consagrados.
Ricardo Fort sigue adelante con su programa en «América», pero viene peleándose al aire con muchos conductores de ese mismo canal. Primero fue con Jorge Rial, que retomó la polémica esta semana en una supuesta conversación telefónica con una tal Daniela, la chica que había dicho que a Fort le decían «Chocoloca». Desde «Intrusos», la contactaron para que contara su verdad, pero sólo se escuchó a alguien hablando como si tuviera la nariz tapada, y exigiendo que se dejara de hablar de Fort. Pareció más una dramatización para llenar espacio y levantar polémica que una amenaza. Otro que peleó con Fort en «Infama» fue su conductor, Santiago del Moro, quien, subido a la arrogancia fugaz del programa diario, lanzó al director de cámaras un seco «Sacámelo del aire».
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