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“Averiada sí, hundida no”
La propia Presidente explicó ayer el accidente: «Estoy averiada, pero no hundida como diríamos en el juego de la batalla naval», bromeó. Así se la pudo ver trasladarse en una silla de ruedas desde el auto presidencial hasta su despacho, pero a la tarde caminó con una bota en su visita a la Asamblea Latinoamericana de la Federación Molinera en el Hotel Sheraton con un claro gesto de dolor.


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