3 de noviembre 2016 - 00:00

Báez sincronizó estrategia con Cristina y pidió anular la causa

Negó cargos, pidió sobreseimiento y su abogado se cruzó con el fiscal. También exigió auditoría total sobre la obra pública. Después declaró como testigo y apuntó contra el juez por mantenerlo preso.

Blindado. Bajo estrictas medidas de seguridad, Lázaro Báez llegó a los tribunales de Comodoro Py desde el penal de Ezeiza, con chaleco antibalas, casco y escoltado con escudos para garantizar su ingreso al edificio.
Blindado. Bajo estrictas medidas de seguridad, Lázaro Báez llegó a los tribunales de Comodoro Py desde el penal de Ezeiza, con chaleco antibalas, casco y escoltado con escudos para garantizar su ingreso al edificio.
Lázaro Báez cumplió una jornada agitada en los tribunales federales de Comodoro Py. Mientras que primero tuvo que declarar como imputado de ser el beneficiario de la obra pública durante la era K, luego mutó su condición a la de testigo para señalar al juez Sebastián Casanello, en una causa en la que se investigan presiones a raíz de su detención acusado por lavado de dinero, en un tercer expediente. La cita ante el juez Julián Ercolini tuvo su pico de tensión cuando su abogado, Maximiliano Rusconi, se cruzó a los gritos con el fiscal Gerardo Pollicita. Por lo demás, el empresario patagónico coincidió en la estrategia con la defensa de Cristina de Kirchner y Julio De Vido: presentó escrito, pidió auditoría integral de la obra pública, se declaró inocente de los cargos y solicitó que se anule la investigación. Hoy le toca el turno al también detenido exsecretario de Obras Públicas José López.

Sin que Ercolini haya podido estrenar su cuestionario (ninguno hasta ahora permitió preguntas en su indagatoria), Báez presentó un escrito en el que negó que el Grupo Austral hubiera sido el más favorecido por los gobiernos kirchneristas, en un alegato calcado al de Cristina y al del actual diputado, quienes señalaron que estaba N°38 en la nómina general de constructores. Al considerar que se le achacaban delitos equiparables al de los funcionarios públicos, negó los cargos y pidió el sobreseimiento. De paso, solicitó la auditoría general sobre la obra pública.

Cruce

Hubo un duro cruce en plena audiencia entre el abogado de Lázaro, Maximiliano Rusconi, y el fiscal Gerardo Pollicita, quien le aclaró al letrado varias de las imputaciones sobre las que se apoya la fiscalía, como por ejemplo haber adquirido un conglomerado de empresas que participan en la obra pública en la provincia de Santa Cruz, haber participado en 52 licitaciones con diversas irregularidades, entre otras. El fiscal hizo la enumeración ante lo que manifestó como una lista de ilícitos "a cuya prueba no ha querido acceder la defensa". Es que al parecer, según las fuentes que presenciaron la declaración, Rusconi no quiso leer la prueba que se había acumulado en el expediente ante el rechazo total sobre la acusación. El roce generó que en la situación se elevara el tono por lo que tuvo que interceder en la discusión el juez Ercolini, quien "para no quitar la esencia del acto" dijo que se formará un incidente correspondiente, y de haber necesidad se harán las réplicas y contrarréplicas, según surge del acta que se firmó tras la audiencia.

Lázaro testigo

Después de declarar como imputado en la causa de la obra pública, Báez fue conducido un piso más abajo del edificio de Comodoro Py ante el juez Daniel Rafecas, quien aprovechó para citarlo, pero como supuesta víctima, para declarar bajo juramento de decir verdad. Ante el juez, apuntó contra Casanello. Báez consideró como un "apriete o amenaza" hacia su persona la decisión de Casanello de mantenerlo procesado con prisión preventiva y negarle la excarcelación. La audiencia fue breve, pero graficó la maraña de expedientes que giran en torno al empresario patagónico. Casanello detuvo y procesó a Báez por lavado. Ahora Báez declaró contra Casanello en lo de Rafecas, luego de ser imputado por Ercolini.

Para colmo, el expediente a cargo de Rafecas fue iniciado a instancias del propio Casanello, que investiga una denuncia presentada por el juez tras dichos de Báez a la prensa, en los que aludió a supuestas "presiones" para que no hable en la causa en la que está procesado con prisión preventiva por supuesto lavado de activos. Báez aludió además a las grabaciones de audio enviadas por el fiscal federal Guillermo Marijuan a Casanello a través del sistema de mensajería WhatsApp que se filtraron a la prensa como un elemento más de su idea de estar presionado, explicaron fuentes judiciales. Allí el fiscal menciona como posibilidad lograr "quebrar" a Báez a partir de la amenaza de complicar la situación de los hijos del empresario. "Me están apretado para que me calle, me están apretando para que no siga hablando", sostuvo Báez en la entrevista aludida. Sin embargo, y ante el juez, Báez no aportó nada relevante al adjudicar las presiones a la decisión judicial de no concederle la excarcelación.

La nómina de implicados en el expediente a cargo de Ercolini desfilará por su juzgado hasta la última semana de noviembre, según el cronograma que el magistrado estableció y que se inició con la cita de la exmandataria el lunes pasado. De todas formas, luego de que pase López hoy, quedarán otros 13 imputados, más 17, quienes habían sido requeridos por la fiscalía pero que el juez consideró que quedaban elementos de prueba por recolectar antes de indagarlos. Es posible que los incluya antes del fin de la ronda original.

Gabriel Morini

Dejá tu comentario