El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Hacia el final de la carta a los accionistas su presidente desliza "...la situación económica financiera y patrimonial del Banco al cabo del ejercicio 2016 que muestra algunas diferencias contra los objetivos planificados,...". Compete al lector decidir si hubo un pecado de "exageración" o de "exceso de prudencia". Arrancando por el final, un resultado neto de $615.328.000, esto es un 43% menos que doce meses antes pero lo que es más significativo (recordar que cuando comentamos el balance 2015 mencionamos que se trataba de su mejor contable de los últimos nueve), el quinto peor resultado en dólares libres de al menos los últimos doce años. De hecho el margen bruto y el cociente entre el neto y el total de ingresos (financiero+servicios
+utilidades diversas) fueron los segundos más bajos desde 2005, registrando un resultado por intermediación financiera adverso por segunda vez en este periodo (sólo 2008, cuando terminó perdiendo $23 millones le fue peor). Al desgranar el balance vemos sus ingresos ordinarios creciendo en doce meses (23%), menos de la mitad de lo que lo hicieron los egresos (52%), lo que explica la caída del bruto a $2.071 millones, cuando alcanzaba $2.592 millones en 2015. Aunque los gastos de administración, egresos por servicios y cargos por incobrabilidad crecieron por debajo de la inflación del año (26% frente a más de 40%) dada su magnitud y que lo mismo ocurrió con los ingresos por servicios (+28%), el resultado por intermediación quedó negativo en $367 millones frente a $626 millones que ganaba un año antes. Esto lo salvó con el incremento de utilidades diversas (+26%), el control de las pérdidas (+3%) y que esta vez el fisco ni llevó ni quitó nada, dejándole el resultado arriba consignado.
El patrimonio, de u$s837 millones (libres) en 2007, bajó a u$s364 millones ahora.
Dejá tu comentario