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Si bien finalizó 2016 como el banco de mayor patrimonio (no ocurría desde 2010) y el de mayor resultado neto (viene sucediendo desde 2013), habrá que ver que decide este año, o si se resigna a quedarse con el segundo puesto. En la última década ha sido la entidad cotizante que acumuló los mayores resultados, $23.060 millones (en dólares libres baja al segundo lugar con u$s2.492 millones) siendo entre 2005 y 2008 la de mayor ROE, pero promediando desde entonces el tercer/cuarto puesto entre las siete entidades que seguimos en esta columna. Esto le significo terminar 2016 como la entidad con los mayores resultados no asignados, $6.733 millones y la segunda en reservas facultativas, $10.698 millones, lo que le da margen a imaginar una cornucopia de alternativas de expansión, sobre las que no hace ninguna referencia en este contable (de siempre, ha sido escueta con sus perspectivas). Como señalamos días atrás, 2016 no fue un buen año para el sector bancario. Así vemos al Macro con un incremento de 44% en los ingresos financieros, que castigados con el 50% de aumento en los costos le dejan un bruto de $15.635 millones, ésto es un 39% mayores a los del año previo (apenas debajo del 40% de incremento en los precios minoristas, Congreso) pero el margen más bajo desde al menos 2008. Con los ingresos por servicios (+30%) creciendo menos que los financieros, los egresos de este tenor disparándose 52% y los gastos de administración subiendo 38%, el resultado por intermediación arroja un incremento en doce meses de 32% a $9.956 millones. De las cuatro entidades más grandes, ha sido la que menos abrevó de las consolidadas y negocios diversos, por lo que estas líneas poco le aportan, quedando tras la mordida del fisco con un neto de $6.540.832.000, 31% más que lo que obtenía un año atrás.
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