Controlará el mercado global de pesticidas y semillas, tras haber concretado la compra de Monsanto por u$s63.000 millones.
Polémica. Bayer elimina el nombre Monsanto, pero no sus productos.
Fráncfort - El grupo alemán Bayer se convirtió ayer en un gigante mundial de pesticidas y semillas al cerrar la compra de la compañía estadounidense Monsanto, con la intención de ofrecer una agricultura cada vez más estimulada por la biotecnología.
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La adquisición por 63.000 millones de dólares (54.000 millones de euros) es la mayor jamás realizada por una compañía alemana en el extranjero. Fue anunciada ayer por Bayer en un comunicado, precisando que la integración concreta de Monsanto empezará "dentro de unos dos meses".
En la Argentina, y hasta tanto se obtenga la aprobación final de organismos competentes, Bayer y Monsanto continuarán operando en forma independiente y desarrollando actividades igual que antes de la adquisición, indicaron desde ambas compañías.
Según el acuerdo alcanzado en mayo con el departamento de Justicia de Estados Unidos en nombre del equilibrio de la competencia, Bayer tiene que cerrar primero la venta de 9.000 millones de dólares de sus actividades, que cederá principalmente a la compañía alemana BASF.
Una vez superada esta etapa, el irlandés Liam Condon, miembro del directorio de Bayer, tomará las riendas de la división agroquímica ("Crop Science") de la nueva empresa, convertida en líder mundial de las semillas, principalmente transgénicas, y de los productos fitosanitarios.
Bayer trató de disipar la polémica que rodea a la empresa estadounidense al dedicir la supresión de la marca "Monsanto", sinónimo para sus detractores de las peores facetas de la agroquímica y asociada a una serie de acciones judiciales.
Pero la operación es meramente cosmética: las marcas pertenecientes a Monsanto conservarán sus nombres, como Dekalb (semillas de maíz y colza), De Ruiter (semillas hortícolas) o Round Up, un controvertido herbicida acusado de ser nocivo para la salud.
Y Bayer, que insistió durante tiempo para convencer a Monsanto antes de lograr su visto bueno en septiembre de 2016, quiere aprovechar las enormes oportunidades generadas por la necesidad de producir más en superficies limitadas.
Al lanzar la operación de compra, Bayer detalló su visión del planeta para 2050: un mundo con 10.000 millones de personas que alimentar y tierras cultivables limitadas y perturbadas por el calentamiento global.
Con 115.000 empleados, unos ingresos anuales combinados de 45.000 millones de euros -53.050 millones de dólares-, incluidos 19.700 millones de euros solamente para la actividad agroquímica, el futuro Bayer encabezará un sector en pleno proceso de concentración empresarial. Esta semana el regulador de competencia de México informó que Bayer tendrá que desprenderse de negocios de semillas y herbicidas en ese país.
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