16 de febrero 2015 - 00:00

Berlín premió al cineasta que sigue arrestado en Irán

La sobrina de Jafar Panahi eleva el Oso de Oro ganado por su tío en la Berlinale. Junto a ella, el presidente del jurado, el cineasta norteamericano Darren Aronofsky.
La sobrina de Jafar Panahi eleva el Oso de Oro ganado por su tío en la Berlinale. Junto a ella, el presidente del jurado, el cineasta norteamericano Darren Aronofsky.
Berlín - En una ceremonia lucida en el Berlinale Palast, el jurado internacional presidido por el norteamericano Darren Aronofsky anunció el sábado los Osos de Oro y Plata a las películas en competencia en la 65° edición del Festival. El Oso de Oro a la mejor película recayó en la iraní "Taxi", de Jafar Panahi, favorita de la prensa y del público. Radiografía social y política de Irán, incisiva y entretenida, "Taxi" pertenece al linaje de largometrajes destacados por el festival: un fuerte componente político y un formato accessible al gran público. En 2011 ganó otro film iraní, "Una separación", y ahora resulta premiada esta visión, hecha con humor y amor al cine, sobre la compleja situación de ese país, cuyo director está permanece bajo arresto domiciliario.

El premio del jurado recayó sobre la chilena "El club", de Pablo Larraín, una mirada implacable, sin atisbo de piedad, centrada en unos sacerdotes apartados de su ministerio, que viven aislados en un pueblo de la costa, ovejas perdidas con pasado criminal. Hija de Luis Buñuel porsucrítica a la hipocresía, pero sin su toque satírico, "El club" continúa indagando el lado oscuro de la historia chilena.

El Oso de Plata al mejor guión que recibió Patricio Guzmán por su documental "El botón de nácar" complementa al de Pablo Larraín, en una suerte de "Viva Chile!" que lanzó el jurado. Mezcla sui generis y lograda de poesía y política, el realizador de la épica "Batalla de Chile" arremete como en su documental anterior, "Nostalgia de la luz" (el premiado hoy es de hecho su continuación) con una visión de la historia de Chile planteada por una primera persona narrativa luchando las batallas de los años setenta. La película conecta con ingenio el mar, los aborígenes del sur chileno, diezmados por los conquistadores, las enfermedades foráneas y las expulsiones territoriales, y los desaparecidos durante el gobierno de Pinochet.

Los Osos de Plata al mejor actor y actriz recayeron en los veteranos británicos Tom Courtenay y Charlotte Rampling por su espléndida y matizada interpretación de un matrimonio que está porfestejar su aniversario de casamiento, en "45 Years". La acción es mínima, los diálogos típicos de una convivencia aceitada, pero un secreto develado como al pasar puede hacer naufragar el matrimonio. El film tiene un suspenso creciente, y el final abierto está propuesto como espejo de la vida, desprolija y con preguntas sin respuestas. "45 Years" había sido otro film favorito.

El premio Alfred Bauer al film que abre nuevas perspectivas fue para la producción guatemalteca "Ixcanul". de un joven realizador de ese país, Jayro Bustamente, que estudió cine en Francia. Ambientada en una comunidad maya de alta montaña, la película desarrolla el conflicto entre tradición y modernidad, castellano versus dialecto indígena, de manera novedosa y con actores no profesionales: esquiva por un lado el pintoresquismo etnográfico y por otro el mensaje indigenista estilo Rigoberta Menchú, para contar la historia de una muchacha que aspira a otro tipo de vida como un conflicto entre una mentalidad indígena pre-hispánica y el siglo veintiuno. Desde la estructura circular lograda por el montaje, el director dice lo que necesita sin recurrir a obviedades. "Ixcanul" revela la mano segura de un realizador que llega a lo universal a través de lo particular guatemalteco.

Los Osos de Plata a los rubros técnicos fueron para la fotografía de la alemana "Victoria" (rodada en Berlin con un único plano secuencia de dos horas, que cuenta un encuentro casual, el planteo de un crimen, su ejecución y consecuencias), y la iluminación de la rusa "Under Electric Light", una meditación semi ciencia ficción ambientada enl 2017 al estilo Tarkovsky sobre la historia y política rusa en el centenario de la Revolución bolchevique.

Dos realizadores europeos del Este, el rumano Radu Jure y la polaca Malgorzata Sumowska compartieron el Oso de Plata a la mejor dirección, por películas muypersonales, de género inclasificable, y que funcionan como radiografías de sus países histórica la primera, "Aferim!", y existencial la segunda, "Body". En esta edición han quedado satisfechos tirios y troyanos; no ha habido omisiones flagrantes ni premios discutibles. Se rescató el cine innovador y también las propuestas de tipo político, dentro del perfil que la Berlinale tiene consolidado.

Dejá tu comentario