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Bibi Ferreira, a los 90, una revelación
Aunque muy popular en su Brasil natal, recién cuando se acerca de los 90 años, empieza a hacerse conocida en Buenos Aires la talentosa y vital cantante Bibi Ferreira.
Bibi Ferreira es actriz, cantante y directora. Nació en 1922 en Salvador de Bahía, hija del actor brasileño Procópio Ferreira y de la bailarina española Aída Izquierdo. De chica, vivió algún tiempo en Buenos Aires acompañando a sus padres -llegó a estudiar en el teatro Colón- y también giró por América Latina con ellos, por lo que es absolutamente bilingüe. Su relación con la música está muy ligada a la escena teatral, donde protagonizó tremendos éxitos como «Gota dagua» de Chico Buarque. Esa larga carrera la mantuvo casi toda su vida mucho más distante de los discos y del recital de canciones. Y por eso, esta cantante que es muy popular en Brasil, pero muy pocos la conocen en la Argentina, y con casi noventa años tiene una vitalidad increíble y envidiable, sólo ahora empieza a encontrar un lugar también por aquí.
Sus más recientes producciones son dos álbumes: uno dedicado a nuestro tango y otro a las canciones más clásicas del repertorio de Edith Piaf. Y en el de la música rioplatense (con temas como «Caminito», «Por una cabeza» o «Mano a mano») participaron dos argentinos: el contrabajista Ignacio Varchausky como director musical, y Diego Schissi en los arreglos para piano.
Frente a un Margarita Xirgú repleto en sus dos funciones, Bibi Ferreira hizo gala de su talento. Paseó por varios clásicos de la música de Brasil, como «Carinhoso», «Samba de uma nota só» -con el texto cambiado- o «Gota dagua». Homenajeó a la portuguesa Amalia Rodrígues con algunos fados tradicionales y con la presencia sobresaliente del intérprete de guitarra portuguesa Carlos Gonçalves. Repasó un par de los títulos incluidos en su disco de Edith Piaf («La vie en rose» y «Non, je ne regrette rien»). Y, por supuesto, terminó haciendo tangos, primero con el acompañamiento de Schissi en piano («Yo soy el tango» y «Milonga triste») y luego con el respaldo del septeto El Arranque («La noche que te fuiste», «De barro», «Cuesta abajo» y «Esta noche me emborracho»).
Este eclecticismo hacen suponer que Bibi Ferreira, como cantante, no ha terminado especializándose en nada y que, por lo tanto, no ha logrado profundizar en ninguno de los géneros. Eso es cierto y se nota en cierto desconocimiento de lenguaje musical, aunque su dicción es impecable en cada caso. Pero es tal su solvencia artística y escénica, tanta su simpatía y su frescura, tanto el respeto evidente por cada cosa que canta, tal su juventud de espíritu y su eficiencia profesional, que lo suyo terminó siendo muy valioso e interesante para quienes pudieron disfrutarla por primera vez en vivo.


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