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Boca “penó” hasta el final
Juan Román Riquelme alternó buenas con malas, pero desde la pelota parada mostró su calidad. Todo Boca jugó mal, y él no fue la excepción.
Boca no hizo pie de entrada en la cancha y Ramón Santamarina aprovechó para plantarse de igual a igual. El uruguayo Leonardo Acosta Díaz fue fundamental en la marca personal a Juan Román Riquelme, porque le quitó comodidad para manejar la pelota y los tiempos del partido.
Otro jugador fundamental de Ramón Santamarina fue Martín Michel, un delantero que supo pasar por Quilmes, pero no llegó a debutar en primera y que ayer fue una pesadilla para la defensa de Boca y terminó convirtiendo en la tercera oportunidad que tuvo, ganándole de cabeza nada menos que a Schiavi.
Boca salió con mucho amor propio en el segundo tiempo para dar vuelta la historia. Riquelme se puso el equipo al hombro, pero faltó coordinación en ataque. El partido se jugaba casi en el área de Santamarina, hasta que a los 18 llegó el empate, cuando Facundo Roncaglia cabeceó un centro tirado por Riquelme en un tiro libre. Boca luchó hasta el final buscando desnivelar el marcador, pero chocó con una gran actuación de Daniel Bertoya y sus propias limitaciones, por lo que no pudo lograrlo.
Santamarina tomó conciencia a los 30 minutos de lo que estaba logrando y Forestello puso un defensor más para mantener el empate y llegar a los penales. Quedó eliminado, pero hizo historia.

