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Boicot anti-K para el pliego de embajador
La reunión del cuerpo, presidido por el chubutense Marcelo Guinle, se realizó en el Salón Gris del Palacio Legislativo a las 12, pero tuvo que suspenderse a las 12.40 debido a la ausencia de la mayoría de los integrantes del cuerpo.
La designación de Dovena como futuro embajador en Uruguay había sido cuestionada por los miembros de los bloques opositores debido a un sumario que se le abrió al ex diputado durante su paso por el directorio de Papel Prensa en representación del Estado.
Ausentes
A la reunión de ayer sólo asistieron, además de Guinle, el pampeano Carlos Verna, el sanjuanino César Gioja y el formoseño José Mayans. Pero ni los radicales Gerardo Morales, Alfredo Martínez ni Pablo Verani, tampoco el peronista disidente Adolfo Rodríguez Saá, asistieron al encuentro, generando así el fracaso del quórum.
El secretario general de Unasur, Néstor Kirchner, se quedó así sin poder colocar a uno de sus comisarios políticos en la embajada argentina en Uruguay. Desde la asunción del presidente José Pepe Mujica, la Casa Rosada intenta superar la crisis diplomática-ambiental que se disparó por la instalación de la pastera Botnia sobre la orilla del río Uruguay, con el regreso del corte de asambleístas y una sentencia en contra en el juicio ante la Corte Internacional de La Haya. Sin embargo, el matrimonio presidencial seleccionó a Dovena, un ex director por el Estado de Papel Prensa -sumariado por la Comisión de Valores-, empresa acusada por el kirchnerismo de contaminar a través de otra pastera la localidad bonaerense de San Pedro. Aunque nació en la provincia de Buenos Aires, durante varios años Dovena fue diputado por Santa Cruz, director de la Casa de Santa Cruz y luego director de Papel Prensa en representación del Estado. Además, entre 2005 y 2009 ejerció como diputado del Frente para la Victoria en el Congreso, donde presidía la Comisión de Industria de la Cámara baja.
Dovena, quien aspira a reemplazar a Hernán Patiño Meyer, estuvo a punto de hacerse cargo del programa Argentina Trabaja, que administra a las cooperativas con un presupuesto de 1.300 millones de pesos, aunque el Gobierno finalmente dispuso trasladarlo a Uruguay para colaborar en la gestión diplomática de Kirchner en la Unasur.


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