31 de marzo 2014 - 00:00

Bombonerazo de River

Álvarez Balanta se lleva en andas a Manuel Lanzini, en el festejo loco del primer gol, que hasta tuvo un paso de cumbia con Teo Gutiérrez. River ganó el superclásico en la Bombonera y ahora sueña  con llegar a la punta.
Álvarez Balanta se lleva en andas a Manuel Lanzini, en el festejo loco del primer gol, que hasta tuvo un paso de cumbia con Teo Gutiérrez. River ganó el superclásico en la Bombonera y ahora sueña con llegar a la punta.
Para River fue un partido histórico, porque no ganaba en la Bombonera desde 2004 y para Ramón Díaz más, porque es su segundo triunfo (había logrado ganar en 2002) y es, de los últimos técnicos, el más ganador.

Si vamos a los merecimientos, el empate hubiera sido lo más justo y Boca podrá quejarse de los errores del árbitro Néstor Pitana y sus asistentes, porque en el primer gol hubo una posición adelantada milimétrica de Teófilo Gutiérrez y en el segundo gol, en la jugada previa, correspondía saque de arco y no tiro de esquina como cobró Pitana, por su cuenta sin mirar a su asistente. La pelota había rebotado en Lanzini. Estos dos detalles van a servir para atenuar la derrota por parte de los hinchas, jugadores y técnico (ya lo mencionó en la conferencia de prensa) de Boca.

El local comenzó mejor con Juan Román Riquelme manejando los hilos y un "Burrito" Martínez muy activo, pero con poca puntería, que desperdició tres situaciones de gol.

En el comienzo del segundo tiempo había mejorado River, a partir del gran trabajo de Cristian Ledesma (la figura del superclásico) y vino el gol de Lanzini, con la gran habilitación de Teo Gutiérrez y la posición adelantada que sólo puede ver la tecnología. River se encontraba ganando y mantenía la tenencia de la pelota con sus volantes, aunque no llegaba mucho a Orión.

Boca buscaba desesperadamente el empate y lo encontró en un tiro libre maravilloso de Juan Román Riquelme a un ángulo y allí pareció que moría el partido, porque ninguno de los dos tenía resto para intentar ganarlo. Pero el fútbol es así. Vino el corner que no era. El centro de Lanzini y el cabezazo anticipando de Funes Mori con Orión a mitad de camino se concretó y River se llevó la gloria. Una gloria que esperaba desde hace una década.

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