28 de enero 2009 - 00:00

Brasil decidió trabar importaciones

Brasil decidió trabar importaciones
Brasil comenzó a implementar ayer una batería de restricciones no arancelarias sobre el 60% de sus importaciones, tras reconocer el impacto de la crisis global en la balanza comercial que, en lo que va de enero, arroja un déficit inédito de u$s 645 millones. La intención del Gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva es proteger la industria local.
Según estimaciones privadas, las trabas adoptadas por Brasil afectarán casi la totalidad de las exportaciones argentinas a ese mercado, que es precisamente el principal importador del país.
El Ministerio de Desarrollo, Industria y Comercio Exterior del país vecino estableció, por un período indeterminado, la exigencia de las licencias automáticas para la importación de 24 capítulos del Nomenclador Común del Mercosur.
Los sectores que deberán cumplir una licencia previa para importar son la industria del trigo, plásticos, hierro y acero, hierro fundido, cobre y aluminio, combustibles, bienes de capital, máquinas y aparatos eléctricos, textiles, autopartes, automóviles, juguetes, muebles, instrumentos quirúrgicos y de óptica.
Hasta la medida determinada por el Ministerio, las barreras no arancelarias afectaban el 10% de las importaciones.
Vale señalar que sólo los sectores automotor, de autopartes, molienda de trigo, siderúrgica y cobre, representan el 70% de las exportaciones a Brasil.
La sorpresiva decisión del Gobierno no sólo desató críticas entre los importadores brasileños, sino también de parte de los industriales que temen quedar desabastecidos de insumos importados necesarios para su giro productivo.
Para los exportadores argentinos, la nueva burocracia implementada, sin plazo fijo, pero que según las autoridades brasileñas significará sólo esperar 10 días para liberar el permiso de importación, implicará un freno a sus ya castigadas ventas al mercado brasileño.
Desde Argelia, donde realiza una misión comercial, el ministro de Desarrollo, Miguel Jorge, justificó la decisión «con el fin de mejorar las estadísticas» descartando que se trate de medidas proteccionistas.
Hasta el viernes pasado, los importadores brasileños obtenían la licencia para importar automáticamente vía internet.
Ahora, el Departamento de Comercio Exterior del Ministerio analizará cada pedido antes de autorizar el ingreso del producto identificando minuciosamente lo que se está importando.
La medida, aclara la secretaria de Comercio Exterior, no implica el pago de ninguna tasa o arancel, ni la necesidad de presentar documentación al organismo.
Plazos
Una vez registradas en el sistema integrado de comercio exterior (Siscomex), las licencias de importación serán liberadas en hasta 10 días, sostuvo en una nota la secretaria.
«Antes de esta medida, algunos pocos productos ya necesitaban licencia de importación, y eso estaba llevando 30 días. Ahora quiero ver si van a conseguir cumplir ese plazo de 10 días», dijo el presidente de la Asociación Brasileña de Importadores de Máquinas y Equipos Industriales (Abimei), Thomas Lee. Dijo además que como la medida fue emitida en forma repentina, las máquinas y los equipos que estaban en los puertos no podrían embarcar hacia Brasil, y «eso genera conflicto con los proveedores, genera costos». Por su parte, el presidente de la Asociación Brasileña de la Industria Eléctrica y Electrónica (Abinee), Humberto Barbato, pidió en una nota «la revocación inmediata de esta medida, pues el sector productivo no puede pagar este precio por otro descontrol del Gobierno».
Para los expertos, Brasil no ha hecho otra cosa que retrotraer a las prácticas usadas en los años 70 y 80 para controlar las importaciones.
Resta ahora esperar a ver cómo se instrumentará la medida, ya que puede usarse como una especie de sistema de alerta temprana para monitorear lo que se importa o si se trata sencillamente de un mecanismo para frenar compras que afecten no sólo la balanza comercial, sino también a la competencia local.
En 2008, el intercambio comercial entre Brasil y la Argentina alcanzó a los u$s 30.000 millones, dejando un déficit récord para el país de u$s 4.300 millones.

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