De acuerdo con el diario, los agentes de la ABIN siguieron, escucharon las conversaciones y tomaron fotografías de los diplomáticos rusos, iraníes e iraquíes en al menos diez operaciones distintas.
Brasil, que inició una campaña contra el masivo espionaje electrónico de la Agencia Nacional de Seguridad (NSA) estadounidense por la intercepción de las llamadas realizadas por la presidenta Dilma Rousseff, alegó ayer las mismas razones de seguridad nacional que utilizó Barack Obama para justificar a sus propios espías después de la revelación.
Los documentos oficiales, que no detallan totalmente los métodos empleados en la vigilancia, señalan que durante el primer año de la presidencia de Lula da Silva fueron espiados militares rusos involucrados en la negociación de equipamientos militares, así como también el excónsul general de ese país en Río de Janeiro, Anatoly Kashuba.
ABIN también monitoreó, por pedido de un tercer país, al entonces embajador de Irán en Cuba, Seyed Davood Mohseni Salehi Monfared, durante su visita a Brasil entre el 9 y el 14 de abril de 2004 mientras que la embajada de Irak fue vigilada poco después de la invasión estadounidense en 2003.
El matutino destacó que las actividades coincidieron con el inicio del acercamiento del Gobierno brasileño a Teherán y Moscú.
También fueron vigiladas salas alquiladas por la embajada estadounidense en Brasilia, que el Gobierno sospechaba eran utilizadas para operaciones de espionaje. Los espías brasileños, indicó Folha, concluyeron que allí se guardaban computadoras, equipos de comunicación y de radio. Consultada por el diario, la embajada estadounidense negó actividades de espionaje y dijo que guardaba allí equipos de comunicación simple, como walkie-talkies.
La presidencia de Brasil respondió a la versión periodística con un comunicado en el que afirmó que las tareas de ABIN fueron "operaciones de contrainteligencia" ejecutadas hace diez años. "Las operaciones citadas obedecieron a la legislación brasileña de protección de los intereses nacionales. Como Folha prefirió no enviar copias de los documentos obtenidos, el Gabinete de Seguridad Institucional (GSI) no pudo validar su autenticidad", añadió la nota, que advirtió, además, que la publicación de informes clasificados como secretos "constituye un delito y los responsables serán procesados según la ley".
Los documentos fueron obtenidos por el diario, y ratificados como originales por exfuncionarios de la agencia de inteligencia, en momentos en que Rousseff encabeza una campaña en la ONU para establecer límites para el espionaje electrónico y que se garantice la privacidad de los usuarios de internet, luego de que se supiera que Estados Unidos instaló una base de vigilancia en Brasilia y espió las comunicaciones de la mandataria y de estratégicas empresas como Petrobras, lo que generó la suspensión de una visita de Estado de la gobernante a Washington.
Diputados de la oposición, e incluso algunos del gobernante Partido de los Trabajadores (PT), criticaron duramente el doble discurso del oficialismo en cuanto a espionaje. El vicepresidente de la comisión mixta de control de las actividades de inteligencia, el senador Ricardo Ferraço, del PMDB (aliado del Gobierno), consideró que "este espionaje es muy grave pero tenemos que ver el contexto en que se produjo, si fue o no legal", señaló y agregó que era negativo el doble discurso: "Haz lo que digo, pero no hagas lo que yo hago. Lo que nos permite salir de esta contradicción es investigar", dijo y anunció el inicio de una investigación.
Una de las diversas aristas del espionaje que investigará el grupo parlamentario se refiere a la supuesta colaboración que un agente de la ABIN le habría prestado a la CIA. Por ese caso, se citó a declarar al director general de la ABIN, Wilson Roberto Trezza, y al ministro de Seguridad Institucional, el general José Elito Siqueira.
Por su parte, el líder de DEM, el diputado Ronaldo Encalada, propuso que hoy los ministros de Justicia, Eduardo Cardozo, y de Relaciones Exteriores, Luiz Alberto Figueiredo, den explicaciones ante el Congreso. "¿Cuál es la credibilidad que tiene el Gobierno para iniciar un movimiento mundial contra Estados Unidos? El Gobierno perdió la oportunidad de haber hecho un acuerdo con los norteamericanos en lugar de quejarse porque estaba siendo monitoreado", cuestionó.
Mientras, el senador Alvaro Dias (PSDB) dijo que el informe revelado muestra que el PT "practica lo que condena". "Si hay espionaje de Estados Unidos aquí, también lo hay de acá para allá. El aparato es diferente pero el objetivo es el mismo", afirmó.
| Agencias EFE, AFP y DPA, y Ámbito Financiero |


Dejá tu comentario