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Brindis y clamor por Néstor, entre palos a Magnetto
El vozarrón de Carlos Kunkel destrozó el idilio: hasta entonces, de a uno, se habían eslabonado los elogios -o autoelogios- sobre la «cuna» política que es La Plata cuando el diputado, ferviente ultra-K, manoteó el origen del CEO de Clarín. El holding fue mencionado en el documento final como uno de los factores que actúan para «desestabilizar» al Gobierno «nacional y popular».
Fue a la hora de los discursos cuando Kunkel -que también se acordó de «el patrón de El Día», en referencia a Raúl Kraiselbund- se lanzó con su clásico rap de resistir las ofensivas de los «golpistas» y llamó, a los gritos, a «no dar ni un paso atrás».
«Si perdemos la elección, algo que no creo que ocurra, vamos a aceptar el resultado. Pero que ni se les ocurra derogar las convenciones colectivas, ni privatizar Aerolíneas, ni recortar los sueldos. Eso no se lo vamos a permitir», bramó el diputado que estudió en La Plata, ciudad donde conoció a Kirchner.
Ocurrió anteanoche, en el hípico platense, en una cumbre de ultras-K, donde se brindó por la recuperación de Kirchner, se lo proclamó como candidato para 2011 y se puso, públicamente, en marcha el operativo venganza contra el díscolo Pablo Bruera.
Entre algo más de doscientas personas, la mesa top albergó a Kunkel; el ministro de Justicia, Julio Alak, Emilio Pérsico, Carlos «Cuto» Moreno, Carlos Castagnetto, Homero Bibiloni y los ministros de Daniel Scioli, Alberto Pérez, Mario Oporto, Ricardo Casal y Oscar Cuartango.
Otros asistentes
Se repartían, en otros tablones, el senador Eric Calcagno, los diputados Ariel Passini -fue quien convocó a un brindis por la recuperación del patagónico- y Remo Carlotto, José «Pepe» Sbatella, el ex secretario K y ahora funcionario de la Jefatura de Gabinete Walter Abarca, el concejal Sebastián Tangorra -la oferta alakista, ante la autoexclusión del ministro, para la intendencia en 2011-, Gastón Harispe de Octubres, la cúpula de La Walsh y, entre otros, Germán Beltramo, operador de Oscar Parrilli.
La juntada, numerosa, combinó la motivación por la cruzada que Kirchner ordenó contra Bruera -a quien ubican como socio de Sergio Massa- y la nostalgia por la operación del ex presidente.
Sobrevoló un mensaje para un ausente visible: Raúl Pérez, platense jefe del bloque de diputados bonaerenses, a quien, según su posicionamiento en el mapa platense, se le activará o no la ofensiva para correrlo de ese cargo.


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