La procesión va por dentro. Los objetivos, también. Compleja como es, la administración de las cuentas fiscales en la provincia de Buenos Aires promueve no pocos desafíos. El principal es, claramente, que el gasto público pueda ponerse a la altura de los ingresos. Saltando esa ineludible dificultad madre, el ministro de Economía, Hernán Lacunza, coquetea con una idea: bajar los niveles de emisión de deuda de aquí en adelante.
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Según pudo saber Ámbito Financiero, el funcionario buscará este año repartir la canasta de monedas en las que se emite deuda (estudia una emisión en euros) pero además, continuar la tendencia decreciente en la incursión en los mercados con bonos emitidos en moneda extranjera. Por autorización legislativa, en 2017 puede endeudarse por 52 mil millones de pesos o su equivalente en moneda extranjera, si bien, según el CIPPEC, en 2016 tomó deuda por unos 16.300 millones de pesos y 3 mil millones de dólares, lo que representa casi la mitad de las emisiones realizadas este año por los Estados subnacionales para ese período.
El Gobierno bonaerense viene de colocar deuda en pesos bajo legislación argentina por un monto de $15.182 millones, a tasa Badlar más 3,83 puntos porcentuales (equivalentes al 23% anual). El título emitido a 5 años de plazo amortiza íntegramente a su vencimiento y paga intereses en forma trimestral, con un rendimiento mínimo de 15% anual.
El dato central es que el monto finalmente emitido es el más importante realizado en moneda doméstica por la provincia de Buenos Aires a lo largo de toda su historia y también el más significativo llevado adelante por un Estado subnacional. En rigor, las autoridades bonaerenses creen que el relevante volumen de la colocación "servirá como referencia ineludible en el mercado local de capitales y permitirá a la provincia continuar la construcción de una curva de rendimientos en pesos".
Tras una primera emisión en el mercado internacional por un total de u$s1.500 millones a principios de febrero (con un nuevo bono internacional en dólares a 2023 y la reapertura del PBJ27, emitidos al 6,6% y 8,1% respectivamente), con esta colocación la administración de María Eugenia Vidal lleva realizadas aproximadamente las tres cuartas partes del programa financiero previsto para todo 2017. En el total, estos montos representan alrededor del 7% del Producto Bruto Geográfico, más de lo que representó en 2015 y en 2014.
Pero la actual gestión no se alarma, ya que considera "absolutamente manejable" y que no tendrá efecto durante el primer Gobierno de Vidal por los plazos de vencimiento. La razón es que la mayor parte son vencimientos de la deuda a mediano plazo (un 49,5%), seguido por vencimientos a largo plazo (39,2%) y, una proporción menor, de corto plazo (11,3%). Es decir que sólo el 11% de la deuda se vence el próximo año, que el Gobierno probablemente apuntará a realizar un roll-over.
Claro que la pelea de fondo parece instalada en el tratamiento del Fondo del Conurbano. La Corte Suprema de Justicia avanzó en los últimos días en el reclamo de la gobernadora bonaerense y citó a las 22 provincias que hoy se quedan con el 98,5% de esa partida para que defiendan sus derechos. "Son fondos que les sacaron a los bonaerenses", dijo Lacunza a este matutino quien apunta a recuperar íntegro el Fondo del Conurbano y reclamar lo no cobrado en los últimos cinco años: unos $250.000 millones.
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