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Buen tango con el sello Guerschberg
Gerardo Gandini definió a Nicolás Guerschberg, identificándose con él, como un músico anfibio, porque es capaz de navegar en aguas muy distintas sin naufragar nunca. Tangueros y jazzistas lo consideran por igual, porque en ambos terrenos ha hecho una carrera destacada. Y aun el mundo de la música clásica lo mira con respeto. Fundó y sostuvo La camorra, un conjunto de influencia piazzolleana. Es uno de los miembros fundamentales de Escalandrum, un sexteto mucho más asociado al jazz. Pero su presencia como arreglador y/o pianista se ha visto también junto a figuras como Susana Rinaldi, Raúl Lavié, Paquito DRivera, Fernando Suárez Paz, la Camerata Bariloche o la Orquesta del tango de Buenos aires; además de haber sido responsable de muchas músicas para teatro, cine y TV. Tiene dos álbumes personales anteriores: «Solo piano» (2005) y «Encuentro» (2009). Y ahora vuelve con un disco al frente de un sexteto con formación extraña para cualquier género.
Guerschberg juega entre el tango clásico y la búsqueda post-piazzolleana. Milongas -alguna con pies rítmicos nada convencionales, como su «Torres de Boedo» en 5/8-, valses y aires tangueros son la base de este nuevo trabajo. Algunas armonías lo llevan al jazz. Algunos juegos rítmicos y formales, a períodos de búsqueda de la música clásica de mediados del siglo pasado. Una tímbrica que combina violín, piano, contrabajo y bandoneón con clarinete bajo y guitarra eléctrica
-y sin instrumentos de percusión- apunta a una combinación de la sonoridad tanguera con la de la música de cámara de herencia europea. Así, su trabajo suena a la vez «culto», refinado, meticuloso y cuidado sin abandonar la «mugre» que hace pie en la raíz rioplatense que siempre está presente.
El concierto de Café Vinilo fue para presentar su «Movimientos porteños». Y con los mismos buenos músicos con que grabó el disco, tocó prácticamente de manera integral el contenido del álbum, una serie de músicas escritas por él mismo. Y para el final, quedó el único tema que no es de su autoría y en el CD aparece como «bonus track»: una curiosa e interesante versión de «Laura va» de Luis Alberto Spinetta.


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