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Buena carta de presentación de la murga uruguaya La Clave
Aunque aún sin el pulido de otras murgas que pasaron por Buenos Aires, el show de La Clave, «Camino a la fiesta», mostró una búsqueda interesante en lo visual y en los textos de sus canciones.
La Clave de Murga (tal su nombre inicial) nació en San Carlos, cerca de Punta del Este, en 1997. Participó en los carnavales de Maldonado del 98 y el 99, e hizo su posterior gira por la zona de balnearios. En el 2000, pasó a tener la forma de murga convencional y a participar en concursos en el interior uruguayo (en San José, Cerro Largo o Treinta y Tres). Este último verano redujo su nombre a «La Clave», compitió en el concurso de agrupaciones carnavalescas de Montevideo, y alcanzó el quinto puesto, un lugar sin dudas destacado para una murga debutante en la Capital.
Con la dirección general y escénica y los arreglos corales de Álvaro González, la dirección artística de Martín Sosa y Ana Laura de León (responsable además del diseño de vestuario) y los textos de Sosa, Christian Ibarzábal y Martín Perrone, La Clave responde al formato tradicional de las murgas uruguayas.
Hay un argumento, hilvanado con canciones interpretadas a coro -los»cuplés»- con el particular estilo «nasal» del canto de esa música, que mezclan textos humorísticos, irónicos, picantes, ácidos, con melodías conocidas tomadas de diferentes repertorios.
«Camino a la fiesta» relata el recorrido de un grupo de espantapájaros -con un vestuario en telas de arpillera, con gran volumen y mucha creatividad que es de lo mejor de la propuesta- desde el interior uruguayo hasta Montevideo, y luego hasta Cádiz, ciudad española donde muchos sitúan el origen de la murga oriental. Ese viaje le sirve a este grupo de cantantes y músicos para hablar de los complicados vericuetos del concurso de murgas, del papel que le cupo a los partidos tradicionales en la historia reciente del país, de la niñez, de los cuentos infantiles, en graciosa postura revisionista.
Quizá carezca todavía esta formación del pulido y la prolijidad que tienen otras que hemos ido conociendo en Buenos Aires a lo largo de los últimos años. Pero se percibe una búsqueda interesante, sobre todo en el terreno de lo visual y de los textos. Y, a juzgar por la buena recepción de público que tuvieron en este debut porteño, las posibilidades de seguir viniendo a la Argentina son muy buenas.


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