La Argentina es el principal exportador mundial de aceite y harina de soja y por eso estos productos cumplen un rol fundamental en la generación de empleo y divisas. En este marco, el dato clave es que 2021 finalizó con el mayor procesamiento de la oleaginosa desde 2016, totalizando 42,4 millones de toneladas. Una buena noticia para la economía argentina que podría replicarse en 2022 pero donde el clima jugará un rol estratégico.
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Bueno: fuerte crecimiento de la industrialización de soja en 2021
Alcanzó las 42,4 millones de toneladas, el mejor volumen desde el récord de 2016. La actual campaña presenta incertidumbre ante los recortes productivos.
“Con el dato de molienda de diciembre de 2021, publicado el viernes 21 de enero, se cierra el año calendario de mayor procesamiento a nivel local desde 2016. En este sentido, en el último mes del año pasado se procesaron 2,95 millones de toneladas de soja, alcanzando un total de 42,4 millones de toneladas para el acumulado anual. Este registro supera al año previo en un 17,7%, luego de que en 2020 el crushing fuera de 35,1 Mt debido a la pandemia de covid y el consecuente impacto social y económico que implicó. Luego, con la parcial normalización de las condiciones laborales, una buena campaña en cuanto a producción de soja durante la cosecha 2020/21 y el aumento que se dio en el valor de los commodities a nivel internacional se presentó un contexto propicio para el procesamiento de la soja. De esta forma, se cierra el mejor año calendario de molienda de soja desde el récord histórico que se tuvo en 2016, cuando la molienda anual fue de 44,5 millones de toneladas”, detalla un relevamiento elaborado por la Bolsa de Comercio de Rosario.
Por otro lado, de cara a la próxima campaña comercial, la situación actual mantiene cierto nivel de incertidumbre debido la sequía que se dio entre diciembre y enero. Las estimaciones de los resultados productivos del sector primario del complejo de la soja tuvieron recortes en las últimas semanas por la falta de lluvias.
De todas formas, en las últimas jornadas las precipitaciones se hicieron presentes en una buena porción de la región centro de la Pampa Húmeda, dándole un respiro a una parte de los cultivos de verano. Los principales beneficiados en este cuadro son la soja de segunda y el maíz tardío, cuyos rindes aún están por definirse y este incremento de humedad les ha dado un refuerzo vital para continuar en la carrera productiva. Por el contrario, a pesar de estas precipitaciones, se estima que es baja la probabilidad de que se generen cambios en los panoramas de la soja de primera y del maíz temprano. En este sentido, se prevé que una proporción cercana a la mitad de cereal de cosecha temprana presentan condiciones entre malas y regulares.
Por su parte, la soja de primera también presentaría un estado entre regular y malo elevado, acercándose al 30% del territorio sembrado con la oleaginosa sin cultivo invernal antecesor, estimándose pérdidas que rondan entre el 10% y el 50% dependiendo de la condición de estos cultivos. Con este panorama se encuentran el mercado local, aún a la espera de nuevas lluvias que aseguren los rendimientos de los cultivos más tardíos y de segunda. Es por ello que el mercado sigue de cerca el desarrollo de la campaña climática para prever como seguirá la disponibilidad de grano para procesar.
Un dato a tener en cuenta es que actualmente la industria de molienda de soja de la Argentina es una de las más importantes del mundo pero trabajo con una capacidad ociosa entre el 40% y el 50%. Es por ello que desde el sector industrial advierten sobre la necesidad de que Argentina crezca en producción o más bien en productividad de la mano de la genética.

