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Caciques desafiaron a Moyano y faltaron en masa a cumbre PJ
Con quórum «justo», sesionó y designó a Plaini. Ausencias y dibujos. Un duelo latente
Florencio Randazzo
Por eso, ayer, al atardecer en La Plata, el camionero dinamitó todos los formalismos y comenzó, a las 18.45, con una cantidad de delegados incierta: mientras el contador de visitas anotaba 19 -luego llegaron dos más-, Moyano avisó que había 25 consejeros sentados.
«¿Cómo no va a haber quórum? Éramos 25», dijo anoche Omar Plaini, operador todoterreno del jefe de la CGT. «Los que dicen eso son los que quieren embarrar la cancha», le aseguró el canillita a este diario. Negó, enfático, que la reunión haya comenzado sin número.
«Algunos muchachos están atrasados», dijo Moyano, asumiendo que había demasiadas sillas deshabitadas, y abrió la sesión.
Ni se detuvo en el vacío ostensible que le hizo la corporación del peronismo. Mandó a aprobar el acta de la última reunión, leer la orden del día y apuró la asunción de Plaini como consejero, en el lugar que él deja vacante para hacerse cargo de la presidencia.
Se leyeron, para eso, las cartas de Carlos Pesce y Sara Tolosa, renunciando a sus cargos, para que el canillita tenga el camino despejado para asumir. «Entonces, el compañero Plaini ya puede asumir», aclamó Dulce Granados y arrancó un aplauso tibio y desparejo.
Completó el circuito: el canillita fue designado, acto seguido, como tesorero suplente. La ocupación de esa butaca fue uno de los motivos de los faltazos. Los opositores a Moyano impulsaban a Andrea García; el camionero quería a una figura de su extrema confianza.
En el bullicio, Federico Scarabino -tercer apoderado- se paró y se fue. Ajeno, Moyano ni se inmutó: adentro quedaban los otros dos apoderados, Jorge Landau y Ulises «Coco» Giménez. Para entonces, el jefe de Gabinete bonaerense, Alberto Pérez, y el intendente de José C. Paz, Mario Ishii, estiraban la lista de presentes. Ardían, en todos lados, los teléfonos en busca de los consejeros perdidos.
La lista de asistentes pasó, anoche, a formar parte de los secretos mejor guardados del PJ bonaerense. «Son documentos internos. No tengo por qué darlos a publicidad», esquivó Landau la demanda de la prensa.
«No habló con nadie: no hizo consultas previas. Muchos no sabían si había o no reunión. Hizo todo mal», explicó, a esa hora, un delegado ya muy lejos de La Plata. Más cerca, daban argumentos parecidos. «Si ni sé lo que se va a tratar. ¿A qué voy a ir?», aportó otro ausente.
El viernes pasado, como este diario contó ayer, Moyano dio el preaviso. «Me viene con reglamentos. En los gremios también tenemos reglamentos, pero cuando hay voluntad de arreglar, arreglamos», mandó a decir. Ayer ejecutó con rigor aquella consigna.
El reglamento partidario, la Carta Orgánica, establece un mínimo de 25 consejeros para sesionar. Al principio hubo 19, luego llegó a 21 y con la designación, discutida por muchos, de Plaini, arañó los 22. En algún momento trepó a los 25, que dijo el canillita, o a los 26, que contó Landau.
Para subsanar esos dilemas se inventó el «liquid paper».
Retrasó todo lo que pudo -se enroscó en una nueva explicación de la ley de Recalde de reparto de ganancias- para ver si, tarde, llegaban los «muchachos que están demorados».
¿Quiénes poblarán las actas de asistentes? ¿Aparecerá Florencio Randazzo, que a esa hora recibía al Frente Grande? ¿O Julián Domínguez o Aníbal Fernández? Los tres ministros K aportaron ayer al des-quórum (o asistencia mínima imprescindible, según lo dicho oficialmente) moyanista.
Avanzada la reunión, la lista reflejaba una notoria sangría de caciques políticos. Estaban, entre otros, Mario Ishii (Primera), José María Díaz Bancalari y Graciela Rego (Segunda), Juan José Mussi (Tercera), Jorge Rodríguez Erneta (Quinta), Isidoro Laso, Walter Abarca y Gustavo Cocconi (Séptima), Alberto Pérez (Octava).
Mejor anduvo la convocatoria en las ramas: Adela Segarra, Cristina Álvarez Rodríguez y Dulce Granados por la rama femenina, José Ottavis, Santiago Carrera, Gervasio Bozzano y Leila Lazota por la Juventud. Y los cinco gremiales: Hugo Moyano, Hugo Curto, Abel Frutos, Jorge Mancini y Miryan Lommonaco. Dos secciones, la Cuarta y la Sexta, tuvieron ausencia total. Faltaron -además de Randazzo, Aníbal F. y Domínguez- Raúl Othacehé, Alberto Descalzo, Osvaldo Goicoechea, Luis Acuña, José Pampuro, Baldomero «Cacho» Álvarez, Juan Amondarain, Malena Galmarini de Massa, Eduardo «Lalo» Di Rocco, Juan de Jesús y, entre otros tantos, Carlos Mosse.
Si pretende culpar a alguien por el desaire, Moyano va a tener que visitar Casa Rosada, luego la gobernación bonaerense y salir, además, de gira por el conurbano y el interior a pedirles explicaciones a los intendentes o jefes territoriales que ayer no fueron a La Plata.
¿Estarán en la cita pautada para el 9 de noviembre o en la que se programó para el 19 en Mar del Plata?


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