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“Cambios”: apenas un entremés de la obra del Nobel chino Mo Yan

Este libro no es una de las obras literarias que hicieron que Mo Yan conquistara el Premio Nobel de Literatura de este año. Es una obra a pedido, un libro por encargo. Una previsora editorial de la India, teniendo en cuenta que era uno de los fuertes candidatos a la conquista del premio de la Academia Sueca, le planteó si podía escribir sobre lo que había sucedido con el comunismo chino después de la muerte de Mao, del fin de la Revolución Cultural y de la participación victoriosa china en la guerra de Vietnam (que, curiosamente, como Yan lo indica al pasar, no deja de hacer que se admire al enemigo, esos héroes de película estadounidenses a los que hasta secretamente se trata de imitar).
Con una de las ironías que son una clave de su estilo, Mo Yan comienza este libro explicando que «se supone que debería escribir sobre los acontecimientos a partir de 1979, pero mis pensamientos franquean ese límite y vuelan hasta esa tarde otoñal de 1969 en que resplandecía el sol, brillaban los crisantemos amarillos y los gansos salvajes iban hacia el sur». Hay algo principistas en esa frase. Una clara referencia a que no le gusta que le den indicaciones. A partir de ahí Mo Yan va a mostrar como no ha parado de franquear los límites, de saltar barreras. Vuelve a sus 14 años para mostrar como siendo un pobre muchacho campesino, y a pesar de ser expulsado del colegio por acusársele infundamente haber caído en el grave delito de haberle puesto el mote de sapo a un profesor de boca enorme, logra construirse una educación por las suyas y así llega ser miembro del ejército, periodista, profesor y un escritor de fama.
Mo Yan recuerda las divertidas aventuras de su amigo He Zhiwu que tras ser un pícaro que abandona la escuela, con audacia, perseverancia y los cambios sociales de China, pasa de la extrema pobreza a hacer una fortuna. Cuenta de la admiración que se tenía en su pueblo por un viejo camión soviético. algo que hoy es simbolo de un pasado lejano. Cada tanto se va cruzando la historia de la bella Lu Wenli, amada desde chica tanto Mo como por su amigo He Zhiwu, que los descartó a los dos, para tener dos matrimonios desgraciados.
Al pasar va mostrando como la sociedad comunista erigida sobre diferencias, sobre jerarquías rígidas, donde los hijos de los burócratas y los héroes de guerra tenían un lugar preferencial, va cambiando. Así se van dejando atrás las elogiosas categorías rojas, para campesinos, obreros, mártires, soldados y revolucionarios, y las negativas categorías negras para los terratenientes, campesinos ricos, contrarrevolucionarios y los «malos elementos», donde entraban esos «derechistas» que las persecuciones ideológicas envían a trabajar en granjas estatales y que, como son «un grupo de alegres hedonistas» y gente de talento, terminan convertidos en admirados profesores de escuela. Mo Yan hace converger sus cambios personales con los que van transformando a China en potencia mundial.
Él pasa de publicar un cuento, una obra teatral, a novelas que le dan fama mundial como «Densa lluvia en la noche primaveral», «Sorgo rojo», «Grandes pechos, amplias caderas», entre otras. Y las ciudades de techos bajos se vuelven grandes urbes de enormes edificios, el campo se industrializa y las industrias se potencian. Y más allá del progreso cierto sigue habiendo muchos cambios por hacer. Cada tanto el relato, que se desliza con facilidad seduciendo al lector, cae en un aforismo antiguo, en una frase sapiencial que se remonta a antiguas tradiciones o cuenta de conductas mágicas que aún se mantienen entre el campesinado.
Esto ha hecho que se compare a Mo Yan con García Márquez y con William Faulkner. Una curiosa necesidad de los comentaristas de encontrar parientes literarios a los nuevos premiados con el Nobel, cuando en realidad la Academia sueca desde hace décadas, desde que otorgó ese lauro a Samuel Beckett, viene premiando la singularidad de los autores, el aquello que los diferencia, lo nuevo que han aportado al mundo de las letras. Pero para saber eso en el caso de Mo Yan habrá que esperar a poder descubrirlo en el conjunto de sus obras, y este delicioso librito es apenas la autobiografía de un hombre que cambia en una sociedad que cambia.
M.S.


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