26 de enero 2009 - 00:00

Campo: modo y alcance de ayuda complica la tregua

Campo: modo y alcance de ayuda complica la tregua
La tregua con el campo, fijada de manera unilateral por el Gobierno, enfrenta 48 horas decisivas: de regreso, Cristina de Kirchner repasó datos y propuestas, y entre hoy y mañana resolverá hasta donde está dispuesta a mantener el armisticio con los chacareros.
La modesta lluvia del fin de semana en algunas zonas del país fueron un alivio insuficiente para los productores que enfrentan la crisis más grave de los últimos 40 años. La clave es si la Presidente accede, tal como le propone un sector de su gabinete, dictar la emergencia agropecuaria.
Este diario lo contó el viernes: con la mandataria de visite en Venezuela, y ante el recrudecimiento de los datos sobre la sequía, en Casa Rosada tomó fuerza la idea de avanzar con una emergencia parcial, posibilidad que hasta entonces se negaba de manera sostenida.
Nada, de todos modos, está definido. En rigor, el plan de auxilio a productores comenzó a operar días atrás, con la intermediación de gobernadores e intendentes, y respondió esencialmente a un reclamo de éstos por la polémica intervención de Guillermo Moreno.
Y, en esa materia, lo que queda por delante es acelerar el mecanismos de asistencia tal como vienen reclamando las provincias y los municipios. No se descarta, en ese sentido, un anuncio presidencial para dar un marco global al plan antisequía.
¿Y la emergencia? Anoche, en tres ámbitos de gobierno ligados al tema, había visiones encontradas sobre la posibilidad real de que en las próximas horas haya un anuncio en esa dirección. A su vez, hay un reclamo de los gobernadores que tomaron medidas similares.
Pero, en paralelo, el ala dura del Gobierno se mantiene firme con su postura de no conceder beneficios impositivos a los chacareros. Es lo que piensa, más allá de que aceptó bajar la intensidad del enfrentamiento con el campo, el ex presidente Néstor Kirchner.
Matices
El sector más extremo del Gobierno, que alientan Moreno y el titular de la AFIP, Ricardo Echegaray, es partidario de limitar la asistencia a la entrega de forraje porque es
la forma de direccionar específicamente, y casi de manera personal, la ayuda a los productores.
En la otra punta, el jefe de Gabinete, Sergio Massa, y el gobernador Daniel Scioli plantean que es imprescindible dictar una emergencia en las provincias más afectadas por la sequía. Al menos en eso, Massa y Scioli, forman un dúo: sugieren aprovechar la crisis para dejar atrás el conflicto.
«La sequía no debe convertirse en otra 125 sino en la oportunidad para dejar atrás la 125» es la frase que grafica esa posición.
En medio, con matices más sutiles, se ubican el ministro del Interior, Florencio Randazzo, y gobernadores como Juan Schiaretti (Córdoba) y Sergio Uribarri (Entre Ríos), además del secretario de Agricultura Carlos Cheppi, que plantean una táctica de acercamiento selectivo.
En concreto, proponen dar señales efectivas a los productores para transmitir voluntad por parte del Gobierno y, en el mismo movimiento, tratar de dejar en off side a las entidades que, sostienen, quieren hacer un uso político -e incluso electoral- de la crisis.
«Hay que quebrarlos: poner de un lado a los productores y del otro a los que aprovechan esto para hacer campaña y van a terminar como candidatos o acompañando a la oposición» sostienen. Kirchner aceptó ese argumento para permitir una tregua todavía frágil.
Para completar el cuadro aparece el reclamo de la Mesa de Enlace a la Presidente, a través de una carta, para que tome «medidas urgentes».
Con ese contexto, Cristina de Kirchner se encontró con un menú de propuestas que van desde la declaración de emergencia en las provincias más afectadas, la entrega de forraje a productores complicados y planes de subsidios y financiamiento para la producción.
Retenciones
No desaparece, al menos en la demanda de las entidades, el reclamo a bajar las retenciones sobre todo de la soja, alternativa que fue una y otra vez denegada por el Gobierno.
El contexto de crisis sugiere que esta vez podría haber una concesión en ese sentido pero el marco político lo pone en duda. Tampoco favorece el contexto fiscal: las pérdidas que se proyectan por la sequía impactarán sobre la recaudación -se habla de 1.800 millones- y eso aleja el margen, según alertó Echegaray, de disponer medidas impositivas que agudicen la vulnerabiblidad fiscal.

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