15 de abril 2010 - 00:00

Candidato busca a Duhalde y se aleja más de Macri

Por táctica o por la ausencia de ella, Francisco de Narváez desarrolla la más antigua de las pasiones del peronismo: pronunciar libretos diferentes según lo que quiere escuchar el interlocutor ocasional, aunque esos planteos sean, entre sí, antagónicos y excluyentes.

En los últimos días el empresario prometió que se lanzará a recorrer con más intensidad la provincia de Buenos Aires, pidió que le armen una agenda de actos -sobre todo en el conurbano- y hasta juró que interrumpirá, a partir de junio, sus salidas al interior del país.

Aunque no lo dijo claramente, dio a entender con eso que su decisión es competir por la gobernación de Buenos Aires, para lo cual, deslizó, hay que tender puentes con Eduardo Duhalde, terminar de romper con Mauricio Macri y enfocarse en la agenda provincial.

Unas horas después -lo primero lo dijo ante senadores- se sentó con diputados bonaerenses, entre los que había macristas, y leyó otro guión: «Mauricio es un aliado», dijo. «Con Duhalde no voy ni a la esquina», agregó, y sugirió que no jugará la interna del PJ.

Días más tarde, entre sus asesores más cercanos, se abocó a diseñar una agenda de viajes internacionales -el primer destino sería España- como parte de un proceso de instalación orientado, naturalmente, a potenciar su posicionamiento presidencial.

Exploró, además, otro elemento: la posibilidad de romper, definitivamente, su ligazón con Mauricio Macri y hacerlo con ruido fracturando el bloque de diputados de Unión-PRO en la Legislatura porteña, alejando todavía más al macrismo del quórum propio.

Daniel Amoroso, que ya forma parte del staff que los lunes «sesiona» en el búnker de Las Cañitas, encabezaría la fractura y se llevaría, como mínimo, a otro legislador. De ese modo, Macri quedaría más expuesto para eventuales embestidas de la oposición.

La ruptura, incipiente, coronaría el distanciamiento entre Macri y De Narváez y alentaría lo que, en grupos que están cerca del diputado, comenzó a tomar fuerza: que el empresario deje de mirar a la provincia, desista de ir a la nación y se enfoque en la Capital.

En las afueras de De Narváez, por propio interés, Eduardo Duhalde suele sugerir esa iniciativa. De Narváez, por ahora, se planta en la doble vía: no resignará la intentona por la presidencial y, al mismo tiempo, seguirá su plan de consolidarse en la provincia.

Esta segunda opción aparece, sin embargo, atada a otro nombre: los operadores del empresario entienden que Macri saldrá dañado del escándalo de las escuchas y quedará, si no fuera de carrera, «complicado» no sólo para una eventual presidencial sino también para ser reelegido en la Capital.

En tanto, en el terreno propio, De Narváez empieza a sufrir los costos de la expansión. Hubo tironeos entre referentes propios. Por un lado, por el armado de una mesa provincial; por otro, porque dos damas, apadrinadas por caciques sindicales, se anotan para ocupar una eventual vice en una potencial candidatura de De Narváez a la gobernación.

Luis Barrionuevo impulsa a su mujer, Graciela Camaño, que ayer se mostró con Duhalde. En tanto, Alberto Roberti, de Petroleros Privados, anota en esa carrera a su mujer, la diputada provincial Mónica López, que, por otro lado, se posiciona como la candidata de ese espacio para disputar la intendencia de Avellaneda.

P. I.

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