Benjamín Netanyahu: se postula a la reelección por la coalición del Likud, el gran partido conservador israelí, y Beitenu, del ultranacionalista y excanciller Avigdor Lieberman.
Shelly Yachimovich: representa al Partido Laborista, referente histórico del centroizquierda, que vive una severa crisis de deserciones y fuga de votos desde hace diez años.
Naftali Bennett: logró aglutinar en Hogar Judío buena parte del voto de los colonos y religiosos más radicales y podría integrar el Gobierno, lo que correría al Ejecutivo de Netanyahu aún más a la derecha.
Tzipi Livni: exintegrante del Likud y cofundadora del centrista Kadima, al que abandonó; ahora se postula por Movimiento, su nueva formación.
Yair Lapid: el carisma de esta estrella televisiva podría dar más del 10% de los votos al partido centrista Yesh Atid.
Otros: la oferta se extiende a partidos tradicionales religiosos como Shas y Judaísmo Unido de la Torá, el izquierdista Meretz, y los izquierdistas con participación árabe Hadash, Balad y Lista Árabe Unida-Taal.
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