25 de noviembre 2013 - 00:15

Capitanich esquiva un show "sectorial" del PJ

La cumbre fue convocada por un aliado porteño de Scioli. Encuentro cruzado por Posicionamientos y movimientos

Daniel Scioli
Daniel Scioli
Activado con el chip gestión, Jorge Capitanich, protagonista infaltable y habitual escriba de los documentos del PJ, pegará un faltazo a la primera cumbre montada por el peronismo desde que, el miércoles pasado, juró como jefe de Gabinete de Cristina de Kirchner.

El show, programado para mañana, tiene un matiz ambiguo: lo convoca Víctor Santamaría, del sindicato Suterh, dirigente porteño que se anota para disputar la jefatura del PJ de la Capital y selló, luego de un largo tiempo de distancia y frialdad, un acuerdo con Daniel Scioli.

El argumento genérico e inocuo es dar un mensaje de respaldo a Cristina de Kirchner que la semana pasada retomó, ralentizada, el mando presidencial. El encuentro aparece, sin embargo, cruzado por otras intenciones y posicionamientos menos inocentes.

Santamaría le ofrece una tarima a Scioli para volver al centro de la escena y se muestra a sí mismo como un ordenador y convocante del peronismo con volumen para destronar, en una batalla todavía silenciosa, a Carlos Tomada en la disputa por mandar en el peronismo capitalino.

Días atrás, el bonaerense coincidió con Amado Boudou en la cena de Suterh en Tecnópolis -durante años el gremio hizo su velada aniversario en La Rural que ahora es anti- Nac&Pop. El gobernador recibió una medalla del gremio, una especie de gesto público de reconciliación que podría sumar otro elemento en los próximos días: Darío Duretti, coordinador político del sindicato y mano derecha de Santamaría en la provincia, podría integrarse al staff sciolistas.

El lunes pasado, a la misma hora que Alfredo Scoccimarro anunciaba a Capitanich como nuevo jefe de Gabinete, la mesa del PJ porteño que coordina Andrés Rodríguez, secretario General de UPCN, prorrogó su interna al ponerle nueva fecha: será el 6 de abril del año próximo.

Estuvieron, además, Santamaría, Tomada, los neocamporistas Juan Cabandié y Mariano Recalde, el legislador Jorge Taiana -a quien también se menciona como aspirante a la jefatura del peronismo-, Juan Carlos Dante Gullo, el exviceministro de Defensa Raúl Garré y el titular de la Oficina Anticorrupción, Julio Vitobello.

El encuentro fue, además, la última tenida política de la que participó Guillermo Moreno como secretario de Comercio: al día siguiente, el funcionario presentó su renuncia al cargo y la Presidente lo designó, a futuro, en la embajada en Roma.

Allí se habló de armar una lista de unidad del peronismo K pero se planteó que podría participar en una eventual disputa -no como parte de un acuerdo- algún sector del PJ anti-K. Cabalgaron sobre el antecedente, difuso, del PJ bonaerense que habilitó la intervención de aliados de Sergio Massa.

Santamaría no anticipó, al menos en voz alta, la reunión que organiza para mañana en el ND Ateneo a la que Scioli prometió llevar a Fernando Espinoza, intendente de La Matanza y futuro presidente del PJ bonaerense que pidió forzar el reglamento para permitir que Mario Ishii, que no cumplía los requisitos, pueda ser candidato. La intención de Espinoza fue tener un puching ball para recuperar el sabor de una victoria luego del 27-O en que con su apellido impreso en la boleta oficial perdió casi 100 mil votos respecto de 2011.

Otro que prometió asistir es el salteño Juan Manuel Urtubey. Entre Santamaría y el gobernador norteño hay un enlace sutil: Nicolás Trotta, dirigente porteño que oficia de puente entre ambas terminales. Daniel Filmus gestionó, a su vez, la presencia de Miguel Ángel Pichetto y Agustín Rossi, caciques del PJ, con protagonismo legislativo y en el Gobierno.

La cumbre organizada por Santamaría opera como un oportuno plan B luego de la suspensión de la reunión del PJ que estaba programada para la semana pasada en Jujuy pero que ya había naufragado antes de los cambios de gabinete, quizá desde el mismo momento que Capitanich recibió la oferta para reemplazar a Juan Manuel Abal Medina.

Pero el jefe de Gabinete, aunque no se trata de una reunión oficial del peronismo nacional, decidió no asistir. La razón visible es obvia: el jefe de Gabinete decidió enfocarse esencialmente en la gestión, al punto que pasó el fin de semana con reuniones en la Casa Rosada, donde recibió a Axel Kicillof y arrancó el domingo con un mano a mano con el ministro de Educación, Alberto Sileoni.

A esa hora tiene, además, previsto disertar en la reunión anual de la Cámara Argentina de la Construcción (CAC).

Pero hay, como siempre, algo más. El armado de Santamaría, esponsoreado por Scioli, reúne a un fragmento del peronismo K y Capitanich prefiere evitar aparecer anudado a un sector interno del PJ donde, además, pretende hacerse fuerte el gobernador bonaerense, su potencial competidor por la cucarda de presidenciable del dispositivo K.

Si se reprograma la fallida cumbre de Jujuy, organizada por los gobernadores del PJ con colaboración del Instituto Gestar que gerencia Diego Bossio, quizá Capitanich concurra. Por ahora, aunque se evalúan variantes, no hay nada fijo aunque se espera que la mesa de caciques provinciales emita un documento de respaldo a la Cristina retornada y festeje, aunque para algunos no sea motivo de felicidad, la entronización de Capitanich como jefe de Gabinete.

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