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Podríamos decir que algo cambió en la sociedad durante este semestre. De hecho es la segunda vez desde al menos 1996 que la firma muestra un resultado operativo positivo para sus primeros seis meses contables (ahora fueron u$s1.150.000 y en 2004 u$s22.000; dólar libre). En un sentido contrario es la tercera vez en lo que va del siglo en que anota un resultado financiero y por tenencias adverso (ahora fueron u$s264.000; en 2008, u$s246.000 y en 2003 u$s1.297.000), aunque estrictamente la fuente de la pérdida fuera el resultado de las inversiones permanentes. Otro dato que habla de este cambio, aunque sea menos llamativo es que abandonando su proverbial costumbre de anotar un resultado bruto neutro, ahora nos habla de una pérdida de $1,7 millón (en términos constantes los ingresos y costos fueron los mayores desde junio de 2015, y en nominales desde junio de 2012, si bien entonces quedó con una ligerísima ganancia). ¿Qué significa todo ésto? Difícil predecirlo. Por lo pronto habrá que ver si lo de ahora es sólo el ajuste contable de un período, o la empresa comienza a contabilizar y brindar información sobre su devenir de otra manera, lo que podríamos vincular a la división con Cresca SA de la sociedad y la decisión que cada una de los accionistas explotara y desarrollara su fracción por separado (la firma informa de la adquisición de un nuevo programa de administración y gestión contable). En el ínterin, el saldo preimpuestos del semestre suma $14,9 millones, 74% menos que doce meses antes, los que aplicada la mordida del fisco le significan un neto de $13.713.604, 76% menos que el año previo y en dólares libres (u$s814.000) el tercer menor resultado desde 2008. En lo productivo anota un ligero incremento del rodeo total y continúa con la integración operativa entre sus estancias.
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