21 de octubre 2011 - 00:00

Carrió, contra guitarra de campaña

Elisa Carrió cerró ayer su campaña con un acto en el Hotel Sofitel de la Capital. Hubo referencias y críticas al Gobierno, pero se centró en el ministro de Economía, junto a Adrián Pérez y Elsa Quiroz.
Elisa Carrió cerró ayer su campaña con un acto en el Hotel Sofitel de la Capital. Hubo referencias y críticas al Gobierno, pero se centró en el ministro de Economía, junto a Adrián Pérez y Elsa Quiroz.
Elisa Carrió tuvo ayer su cierre de campaña con un acto en el Hotel Sofitel de la Capital que terminó con un duro mensaje. «Le propongo a la Argentina vivir la historia de grandes como Mandela, Churchill, Gandhi o De Gaulle y no el relato de una ficción que está llena de pobreza, droga, marginación y narcotráfico», dijo en medio de una ovación.

Incorporando alegorías y críticas que no se le escucharon hasta ahora, Carrió cerró militando por la campaña como el primer día: «¿Qué le queda a un ministro de Economía incapaz, sino salir a tocar rock?», se preguntó la chaqueña. «La fiesta de mentiras que vivimos necesita de un rockero y no de un ministro de Economía competente que pueda controlar la inflación y generar políticas de igualdad».

Junto a ella se pararon Adrián Pérez y los primeros candidatos a diputados Nacionales por la Ciudad, la provincia y Córdoba, Patricia Bullrich, Mario Llambías y Griselda Baldata, el primer candidato a senador nacional por la provincia de Buenos Aires, Héctor Toty Flores, y la fórmula para la gobernación bonaerense que integran Juan Carlos Morán y Elsa «Tata» Quiroz. Muchos de ellos dejan bancas en Diputados para pasar ahora al lleno en proceso que incluirá una reducción importante de la Coalición Cívica en el Congreso.

Haciendo casi una predicción de lo que le sucederá a muchos partidos tras las elecciones, afirmó: «Hago un llamado a la Nación para decidir vivir en la verdad y la libertad y le pido el voto para nuestros legisladores, que son los únicos que garantizan que no se harán kirchneristas al otro día», y cerró con uno de sus clásicos análisis: «No hay maquillaje, por excelente que sea, que pueda tapar las evidentes arrugas de la mentira, no hay nada más fácil que ser sudamericano con Luis Vuitton».

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