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Catamarca ya precipita nueva ola de renuncias en el Senado
Ramón Saadi
Peor cuando Miguel Pichetto tiene el peligro cierto de perder tres bancas en su bloque, lo que dejaría ya al límite de un peligro cierto la mayoría del Gobierno en esa Cámara.
Ayer se daba como un hecho en el oficialismo que Saadi ya había decidido abandonar el bloque kirchnerista. Recluido en su casa de El Rodeo, en las afueras la capital de Catamarca, preparaba la estrategia para anunciar en su provincia y en Buenos Aires la renuncia a la bancada oficial, después que despotricó contra los Kirchner durante el tramo final de la campaña catamarqueña y hasta protagonizó un escándalo al negarse a subir al palco con Néstor Kirchner en el cierre.
Su sobrino, Gustavo Saadi, confirmó anoche en la provincia que la decisión de abandonar el bloque del Frente para la Victoria estaba tomada.
El caso del puntano Miguel Pérsico no reviste tanta gravedad, aunque complica de igual manera. El senador fue intendente de San Luis capital y perdió la elección para renovar el mandato en medio de denuncias de fraude contra los hermanos Rodríguez Saá.
Punta de lanza
Desde entonces se convirtió en la punta de lanza del kirchnerismo en esa provincia. Pero, de hecho, fue uno de los pocos puntanos que se animó a enfrentar a Rodríguez Saá, al punto que motorizó la multisectorial que le causó dolores de cabeza al oficialismo provincial. Luego siguió avanzando hasta llevarse el puesto de senador por la minoría, un experimento que en su momento despertó suspicacias en el resto de la oposición provincial.
Pero la experiencia, de todas formas, no tuvo más éxito que esa elección. Hoy, Pérsico está políticamente solo en San Luis, una provincia donde los Kirchner nunca consiguieron avanzar.
Pero esa soledad tiene sus costos. De ahí que el senador le exija al Gobierno de los Kirchner apoyos para sobrevivir en el universo de Alberto Rodríguez Saá. El problema es que no necesita sólo apoyo político de la Casa Rosada, sino también aportes materiales para poder seguir siendo opositor en una de las provincias líderes del peronismo disidente. Sus exigencias no son cuestiones que el Poder Ejecutivo no pueda solucionar, de ahí que se espera alguna novedad ya que a pesar de haber anunciado su salida de la bancada, Pérsico sigue intentando mantener el equilibrio, al punto de buscar contención en un Carlos «Chueco» Mazzón a quien le llega a pedir disculpas por sus protestas en público contra el Gobierno.
Más problemático es el caso del misionero Luis Viana. El senador está enfrentado con el gobernador Maurice Closs, un radical K que sigue firme en su alianza con el Gobierno, y con Carlos Rovira. Esta semana, como ejemplo, llegó a presentarle una denuncia a la empresa de electricidad misionera por contaminación con PCB.
Viana le pide a los Kirchner que lo privilegien en la provincia por encima de esos aliados como condición para mantenerse en la bancada kirchnerista. Pero, por más gestos que haga, el matrimonio presidencial no parece responderle. El senador, además, quiere una definición de su situación en la bancada para esta semana, pero será imposible para Néstor Kirchner resolver ahora en qué condiciones irá a elecciones en Misiones y qué acuerdos privilegiará. Menos, pensar que Kirchner dejará de lado a Rovira o al propio Juan Manuel Irrazábal, un kirchnerista puro.
De ahí que el problema con Viana no pueda ser resuelto en el Congreso, sino que requiere cirugía mayor de la Casa Rosada. Pero ni siquiera con esas gestiones el oficialismo parece salvarse de perder otro senador, lo que pone al kirchnerismo, ahora sí, en el límite de abandonar la mayoría.


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