La CGT intentará reunirse con el ministro de Trabajo, Jorge Triaca, antes de su encuentro programado del Consejo Directivo para el jueves. La posibilidad de reanudar las gestiones habituales con el Gobierno -más allá de formalidades como el Consejo del Salario- creció de manera inversamente proporcional en lo que se desinflaba la alternativa de promover una medida de fuerza antes de las primarias de agosto.
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La convocatoria del Consejo Directivo quedó confirmada para el jueves con la amplia consigna de "análisis de la situación política, económica y social", bajo cuyo paraguas se habilitará la discusión sobre el resultado magro de los gremialistas en las nóminas de candidatos de las distintas versiones del peronismo, la determinación del nuevo salario mínimo a través de un laudo unilateral del Ministerio de Trabajo y la persistencia de los despidos en distintos rubros de la economía así como una inflación por encima de la prevista por el Gobierno.
Mientras se distribuía la invitación para el jueves a las 14, decrecía el impulso por iniciar protestas que había surgido de los sectores de la CGT más ligados al kirchnerismo. Por caso, la Corriente Federal, referenciada en el bancario Sergio Palazzo, tenía prácticamente descartado marchar el 7 de agosto a la iglesia de San Cayetano, como había previsto, luego del pedido de Cristina de Kirchner de no hacerlo. Si bien ese espacio no integra la conducción de la central su prédica suele tener eco en algunos sectores de peso, como la Unión Obrera Metalúrgica (UOM).
El desaliento a una medida de acción animó a los dirigentes más dialoguistas a abrir un canal con el Gobierno, en particular con Triaca y el vicejefe de Gabinete Mario Quintana, los dos interlocutores principales que el equipo de Mauricio Macri tiene con el sindicalismo tradicional. Entre ellos alimentaban la expectativa de un encuentro para hoy o mañana que pudiese relanzar la agenda de negociaciones congelada por decisión del propio Ejecutivo, que apostó en cambio a discutir por sectores separados.
En el medio la CGT también reunirá su "mesa chica". Sus integrantes, entre ellos el triunvirato que componen Héctor Daer, Juan Carlos Schmid y Carlos Acuña, así como los "gordos" de los grandes gremios de servicios, los "independientes" y hasta los referentes de los principales sindicatos del transporte nucleados en la CATT, coinciden en la necesidad de evitar que el kirchnerismo dentro de la organización termine por empujarla a una medida de fuerza antes de las primarias, o incluso previo a las elecciones de octubre. Pero, según aclaran en esos grupos, la voluntad negociadora con el Gobierno dependerá de la apertura al diálogo de los funcionarios en el corto plazo.
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