13 de febrero 2017 - 22:36

CGT larga gira multisectorial

La CGT reactivó su engranaje de relaciones públicas para sumarle volumen al plan de lucha contra el Gobierno que comenzará el 7 de marzo con una movilización en apoyo a la industria nacional. El raid arrancará mañana con un encuentro por la tarde con pequeñas y medianas empresas nucleadas en la CGERA) y continuará con la Iglesia católica, grupos piqueteros afines y sectores políticos de la oposición. El mismo listado de encuentros que pautó la central obrera en septiembre pasado cuando también amenazaba con ir a una huelga aunque finalmente la reemplazó por una mesa de negociaciones con el Ejecutivo.

Carlos Acuña, uno de los miembros del triunvirato conductor de la organización, le dijo anoche a este diario que la nómina de sectores a contactar "será la misma que el año pasado, pero en esta ocasión para transmitir que todo lo que se habló y acordó en la mesa de diálogo no sirvió de nada porque no se respetó". "Dimos un tiempo prudencial pero no hay voluntad del sector empresario de aportar nada y el Gobierno tampoco hace nada. Se agotó el tiempo; eso vamos a explicar", comentó el gremialista de estaciones de servicio sobre la programación de las reuniones.

En aquella ocasión la CGT mantuvo contactos con pequeños y medianos empresarios; la cúpula de la Iglesia Católica; organizaciones sociales como Confederación de Trabajadores de la Economía Popular, Movimiento Evita, Barrios de Pie y Corriente Clasista y Combativa; intendentes del peronismo y autoridades parlamentarias de la oposición. Fue, además, la primera acción coordinada luego de la reunificación de la principal central obrera en agosto de ese año.

Pasados apenas cinco meses la dirigencia sindical sumó luces y sombras de aquella experiencia: entre las primeras los dirigentes cuentan un acuerdo estratégico con grupos piqueteros y la apertura de una instancia de diálogo y negociación con el Gobierno que hasta entonces no existía, y que se reemplazaba por contactos directos entre Mauricio Macri y Hugo Moyano o Luis Barrionuevo. Mientras que en el capítulo de fracasos contabilizan el incumplimiento del acuerdo para frenar los despidos y la escasa repercusión del pacto de cúpulas para garantizar el pago de un bono en el sector privado.

En la hoja de ruta de la CGT está previsto que, de no ser suficiente la presión con la marcha del 7 de marzo, se dispondrá un paro nacional a fin de ese mes. "Estamos muy cerca de convocar a un paro", admitió ayer Gerardo Martínez (albañiles, UOCRA) en diálogo con Radio Con Vos. El dirigente abogó por "no romper la mesa de diálogo" pero al mismo tiempo descartó la fijación de "referencias en las paritarias" como el 18% de aumento que propuso el Gobierno.

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