16 de febrero 2017 - 00:00

CGT suma apoyo de gremios disidentes al paro de marzo

Mecánicos. El SMATA, de Ricardo Pignanelli,  es uno de los sindicatos estratégicos que analizan adherir al plan de lucha de la central obrera.
Mecánicos. El SMATA, de Ricardo Pignanelli, es uno de los sindicatos estratégicos que analizan adherir al plan de lucha de la central obrera.
El plan de lucha lanzado por la CGT acercó posiciones con sindicatos disidentes estratégicos que analizan adherir a las medidas de fuerza, como los de mecánicos (SMATA), Luz y Fuerza, Unión Ferroviaria y taxistas, entre otros. Se trata del Movimiento de Acción Sindical (MASA), que no se integró a la reunificación de la central obrera de agosto pasado y que permanece al margen de la conducción como grupo independiente.

El sector, que orienta el taxista Omar Viviani, se reunirá la semana que viene para terminar de resolver su participación en la marcha convocada para el 7 de marzo al Ministerio de la Producción en apoyo a los gremios industriales y en el eventual paro nacional previsto para fin de ese mes. De todos modos las organizaciones de mayor peso de esa estructura, como SMATA, Unión Ferroviaria y Luz y Fuerza ya dieron señales de adherir a las acciones de protesta.

La participación del MASA en el plan de lucha no anticipa necesariamente un eventual retorno de sus integrantes de la conducción de la CGT, de la que los dirigentes tomaron distancia con el argumento de no estar de acuerdo con una jefatura dividida en un triunvirato. De todos modos será un triunfo para el sector de los denominados "gordos" de los grandes sindicatos de servicios que gestionaron el acercamiento. Los tres gremios del sello que adelantaron su intención de adherir eran, años atrás, miembros activos del segmento de los "gordos".

El MASA quedó como una expresión disidente de la CGT a partir del congreso de unidad de agosto pasado, del que no participaron, a diferencia de otro núcleo, la Corriente Federal (bancarios, cuero, docentes privados), que quedó dentro de la estructura pero con críticas al triunvirato y sin ocupar cargos en el Consejo Directivo. El sello externo se referenció, desde entonces, en el Bloque Justicialista de la Cámara de Diputados que conducen Oscar Romero (SMATA) y Diego Bossio.

En ese espacio, todos los dirigentes consultados confirmaron su predisposición a formar parte del plan de acción de la CGT, al menos en el capítulo central de la huelga, reservado para fin de marzo. En el sindicato de mecánicos, que lidera Ricardo Pignanelli, dijeron estar a favor de adherir al eventual paro nacional aunque aclararon que no los seduce la movilización del 7 de marzo por la posibilidad de incidentes durante su desarrollo. En Luz y Fuerza, su secretario general, Guillermo Moser, le aseguró a este diario que su organización hará paro "apenas la CGT le ponga fecha" a esa medida. Y que analizará sumarse a una movilización "si se convoca a todos los sindicatos y no sólo a los de la industria". La Unión Ferroviaria, por su parte, tiene la intención de formar parte de las protestas pero la modalidad la dejará sujeta al debate en el MASA la semana que viene.

El plan de medidas de la CGT tiene como principales impulsores los sindicatos industriales con la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) a la cabeza. En el rol de negociadores se mantendrán los miembros del triunvirato, Héctor Daer, Juan Carlos Schmid y Carlos Acuña, en tanto que los sindicatos del transporte aguardarán por eventuales concesiones puntuales del Gobierno para definir su postura final. La confederación que nuclea la mayoría, la CATT, se reunirá hoy con el ministro del área, Guillermo Dietrich, y su par de Trabajo, Jorge Triaca, aunque también participarán gremios de la actividad que integran el MASA como la Unión Ferroviaria y el Centro de Capitanes de Ultramar.

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